Un emblema de la villa


Autor: J.C.Gea
Publicación: La Nueva España 19-12-2006
No es la primera vez que desde este billete se ironiza sobre la propensión a gastar en vano el adjetivo «emblemático» que se padece en la villa, ni es la primera que se reivindica el carácter verdaderamente emblemático de algo que tiene que ver con ella. Hoy toca a propósito de la pintura de Pelayo Ortega que, tal como ha quedado para la posteridad en la monografía que ayer se presentó, ha conseguido acuñar emblemas de esta ciudad; es decir: anudar imágenes de alto poder simbólico con mensajes que desvelan su fondo moral. ¿Qué moral hay en esos paseantes, en esos perfiles costeros y urbanos inequívocamente norteños quintaesenciados por Ortega en su pintura? En ellos hay una enseñanza sobre la moral del trabajo bien hecho, desde luego; pero también, para uso general, una lección sobre la apasionada melancolía de vivir el día a día, a paso de paseante, impartida mediante la alegría de pintar.