Pelayo Ortega, 30 años 300 imágenes


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 12-1-2007
Por muy cuesta arriba que se le haga a uno utilizar el tópico de «broche de oro», hay que convenir que ninguna otra expresión definiría mejor lo que ha supuesto para Pelayo Ortega la publicación de este libro como final de un año en el que cumplió los cincuenta de su vida al tiempo que cumplía también muchos de los mejores sueños que un artista pudiera acariciar, comenzando por su exposición en Nueva York, nada menos que en la Marlborough Gallery, y luego su tercera exposición en la Marlborough de Madrid, pasando por el homenaje que Gijón le ofreciera en la Feria de Muestras de Asturias a través de la muestra de sus obras propiedad de la colección Masaveu.

Porque hay que decir que el «Pelayo Ortega» publicado por Trea con la colaboración del Ayuntamiento de Gijón es un libro realmente magnífico: por la riqueza y el cuidado que se ha puesto en la edición, por el ejemplar diseño de Marina Lobo y desde luego, y sobre todo, por el texto de Juan Manuel Bonet. Ya sería destacable el solo hecho de que una personalidad tan relevante, ex director del IVAM y del Reina Sofía, figura central como crítico y comisario de exposiciones del arte español contemporáneo y escritor y poeta brillante, escribiera este texto, que lo es más que haya puesto en el empeño tanta dedicación y entusiasmo, el mismo entusiasmo con el que, según sus palabras, ha venido siguiendo la obra del pintor asturiano desde hace veintiún años.

Juan Manuel Bonet ha puesto en este libro lo mejor de tres talentos que posee en importante medida: el de crítico de arte, el de escritor de biografías y, no el menos importante, el talento periodístico. Sólo así se puede explicar que una indagación sobre la vida y la obra del pintor tan exhaustivamente documentada, tan densa de datos y citas, resulte a la vez de lectura tan grata y amena.
Bonet narra la peripecia vital de Pelayo Ortega profundizando en sus motivaciones y planteamientos artísticos y recreando a la vez los ambientes de los lugares en que ha vivido, sus relaciones personales, familiares, de amistad o del arte, y también su proximidad intelectual y afectiva a otras manifestaciones artísticas como la literatura y la música. Nada ni nadie cercano al pintor es olvidado en este libro. Acompañamos a Pelayo desde su nacimiento en el barrio de Santa Marina de Mieres, en su paso por el Colegio de los Hermanos de La Salle -«apóstol ejemplar, siervo fiel del Señor» cantábamos, yo antes que él- y en el recuerdo de su padre tocando en la inolvidable «Orquesta Niza». Luego en sus años de formación en Gijón, su admiración por Valle y Piñole, su relación con los demás artistas asturianos; su estancia en Madrid; la primera exposición en Tassili; su vinculación con la galería Cornión, el gran escaparate de su obra no sólo en Asturias sino a nivel nacional e internacional -Arco mediante- hasta que Pierre Levai comprara la «Taberna al amanecer» y comenzara su relación con la Marlborough.

Y la provincia oscura, la pintura metafísica, la provincia blanca, los cuadros que sonríen, los homenajes, los «campos de pintura»... ¡tantas cosas y tan bien contadas! Este libro no es sólo una biografía de Pelayo Ortega, es también un libro coral, un gran fresco representativo del paisaje de la vida de la pintura en Asturias y de su paisanaje. Treinta años pintando, ilustrados con trescientas imágenes.