Pelayo Ortega, pintor del mundo y peatón en Gijón.


Autor: Hilario Barrero
Publicación: El Comercio 15-3-2007
Hay pintores del momento, .Pintores arpillera, en blanco y negro, que se ponen solemnes en la primera pincelada y aburridos en la. última, pintores de estudio y pintores que saben muy poco del mundo literario. También hay pintores clásicos, sueltos, irreverente s y al mismo tiempo respetuosos con la pintura, que salen a la calle, pintores peatones y creadores que al pintar escriben una novela, un poema, un ensayo o un apunté. En ocasiones, un tratado de sociología urbana.

Pelayo Ortega es un clásico y de ahora mismo, de serena hechura y de rabiosa actualidad, es un pintor de mañana, irreverente y respetuoso, nervioso y sosegado, peatón y sedentario, un artista que hace literatura en su pintura, un pintor urbano, de ciudades que son representativas de otras muchas.

Ortega se sabe de memoria Gijón, una ciudad de provincias con mar, a la que ha acariciado y poseído por dentro y por fuera. Pelayo es un caminante de luces y de sombras -"caminante no hay camino, se hace pintura al mirar", podríamos decir parafraseando a don Antonio-, un transeúnte perdido entre lluvias persistentes, y soles pasajeros, un peatón con un paraguas lleno de colores marinos.

Ortega es un pintor viajero que ha sentido Lisboa, Venecia, Brujas, Amberes, Bolonia, que pasó su tiempo más joven en Madrid y que ha paseado con su hijo por Nueva York. (En esta ultima ciudad tuve la suerte de conocerle cuando expuso en la Galería Marlborough). Pelayo Ortega es un pintor que en ocasiones escribe un poema rimado, un cuento de final feliz, una nana para que un niño alcance una estrella, una oración a un Cristo de alambres de electricidad atea. Su pintura tiene la presencia de un contexto generacional, es una pintura de temas literarios que se ramifica en autores a los que ha ilustrado sus libros con certeras portadas, que ha creado ilustraciones para revistas, periódicos- (entre ellos, EL COMERCIO) e invitaciones a homenajes que ya son parte de la historia de la literatura española.

La pintura de Ortega es el mapa de un itinerario por España, es algo más que una técnica, que un estilo, que una personalidad, es una crónica que abarca desde el temblor de la lluvia en la playa de San Lorenzo al trazo perverso de una silla, pasando por el toque 'cómic' que pone el ingrediente literario en un paisaje con palabras.

Pelayo Ortega es un pintor irreverentemente respetuoso con la pintura y respetuosamente irreverente con la pintura que indaga, a veces peligrosamente, en ella, que hurga, mas allá de la forma y del fondo, en la hondura de sus colores y de sus temas.

Ahora y ya para siempre ha quedado reunido, recogido, explicado y elogiado todo este complejo mundo del artista en un libro modelo de contención y de elegancia. Un libro-museo que ha sido editado por Trea en colaboración con el Ayuntamiento de Gijón, para repasar "treinta años de una trayectoria excepcional" y rellenar un hueco bibliográfico que existía en la obra de Ortega. Casi trescientas imágenes que nos enseñan el lado humano y artístico del pintor de Gijón.

Estas espléndidas reproducciones están arropadas por un texto escrito por Bonet que ha sido traducido al inglés por Luis Álvarez Mayo, siendo Marina Lobo la responsable del diseño y de la compaginación. Se cierra el libro con una casi completa bibliografía con textos del propio Ortega y con los libros, los catálogos y los artículos que se han escrito sobre el pintor y su pintura.

'Pelayo Ortega', el libro, es un homenaje, un monumento que fija la vida y la obra del pintor Pelayo Ortega: el peatón, el amigo; el padre, el poeta, el viajero... Un libro que hace justicia a un pintor que empapa el pincel y la paleta con la luz cambiante de Gijón, la luz desbocada de Lisboa, la luz de azogue de Nueva York, el gris cansando de Madrid y la luz ausente de Oviedo.