Una labor profesional - Pintura pura


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 18-2-2006
Han sido muchas las satisfacciones y muy pocos los sinsabores vividos por la galería Cornión en sus veinticinco años de historia. Seguramente por eso ayer reinaba la alegría en la multitudinaria inauguración de la primera exposición conmemorativa de estas bodas de plata, con pinturas de Melquíades Álvarez, Camín, Pelayo Ortega y Antonio Suárez.

Lo bien hecho bien parece. Y Amador Fernández, director de la sala, ha demostrado una profesionalidad poco habitual, cumpliendo siempre con sus artistas, con sus clientes y con el arte asturiano contemporáneo, que debe mucho a las ideas y el trabajo de este hombre entusiasta y cabal. En el siglo XXI la galería Cornión no ha perdido su ritmo, aunque fuese injustamente relegada de la feria de Arco, como tantos otros espacios, ninguneados por un comité de selección poco objetivo. Pese a ello, este singular espacio gijonés se sigue renovando y continúa proyectándose nacionalmente desde la periferia, en el mismo lugar de sus orígenes.

Todo logro depende, en gran medida, de esfuerzos personales y garantías humanas. Por eso la galería Cornión quiere conmemorar sus bodas de plata dando cabida en varias exposiciones (enero-mayo) a la mayoría de sus artistas habituales, donde se incluyen la flor y nata de las firmas del panorama asturiano actual y muchos creadores foráneos.

Tras esta exposición vendrá otra con pintores cercanos a cierta figuración, en distintos parámetros donde primará la 'pintura-pintura'. Después le toca el turno a las distintas tendencias de la abstracción que pasaron por la sala. Finalmente, habrá una colectiva con obras en pequeño y medio formato, sobre papel, y una gran exposición escultórica, dentro y fuera de la galería, alternando con la ciudad.

Hablábamos aquí hace dos semanas de las distintas maneras de dirigir galerías de arte, destacando fundamentalmente a los galeristas de espíritu; esos empresarios entusiastas que, partiendo de cero, arriesgan su dinero, su sudor y sus horas para proyectar artistas casi desconocidos, ayudándose mutuamente en la ingrata tarea de abrir mercado. Con ellos han nacido excelentes espacios para la reflexión, la difusión y la venta de arte. Objetivo difícil pero no imposible, como ha demostrado Cornión, partiendo de la humildad para creer en un proyecto personal e intransferible, lejos de dogmas o banalidades.
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PINTURA PURA

Melquiades Álvarez, Camín, Pelayo Ortega y Antonio Suárez abren el aniversario de Cornión.

Son sobradamente conocidas las trayectorias de estos cuatro artistas que presentaron ayer su exposición en Cornión, galería que cumple 25 años y realizará varias muestras conmemorativas durante 2006. Pero eso no reduce el interés de esta singular colectiva, hermosa fusión de dos generaciones fundamentales en el arte asturiano.

Pintura pura, aparentemente ecléctica y esencialmente plástica. Obras recientes, salvo un espectacular lienzo de Antonio Suárez fechado en los años 60 que subraya cómo y cuándo cambió la pintura en España, de la mano de aquel grupo 'El Paso' del que formó parte. Bodegones sutiles de Camín, entre malvas y grises, bajo es 'menos es más' que tanto le define. Esquemático, rotundo y más lúcido que nunca.

Elegancia paisajística en los dibujos y pinturas de Melquiades Álvarez, deudor de un romanticismo norteño y lúcido, absolutamente ejemplar. Fuertes empastes de Pelayo Ortega, entre el gesto y la reflexión, el tiempo y el espacio, con nuevas referencias a Nueva York y a su próxima individual en Marlborough Madrid, que se abrirá el 15 de marzo.