XXV años de Cornión


Autor: Rúben Suárez
Publicación: La Nueva España 24-2-2006
XXV Aniversario de Cornión


Ya adelantaba la pasada semana Juan Carlos Gea en estas mismas páginas el proyecto expositivo de la galería Cornión para el presente año, en el que se cumplen los veinticinco desde su creación sobre los cimientos de la antigua «Atalaya». Quiere su director, Amador Fernández Carnero, que ese proyecto consista sobre todo en un homenaje a quienes suelen ser llamados «los artistas de la galería», aunque pocas veces lo sean con tanta propiedad como en el caso que nos ocupa, porque, como es sabido, no es frecuente en el mundo del arte un ejemplo de amistad y fidelidad entre un galerista y los artistas de su galería como el que se da en este caso, con independencia de que por distintos avatares de la vida alguno de ellos haya tenido otras perspectivas profesionales. A ello debe Cornión sin duda en gran parte su mantenimiento y nivel artístico a lo largo del tiempo.

De las seis exposiciones colectivas previstas para el año de su 25.º aniversario, con la revisión actualizada de la obra de los artistas, es esta «2x2» la que inaugura el ciclo. Cuatro creadores pertenecientes a distintas generaciones, Camín y Antonio Suárez a una y Melquíades Álvarez y Pelayo Ortega a la otra. Hay que destacar también la circunstancia de que tres de ellos, Camín, Suárez y Melquíades, formaron parte de la exposición que inauguró la galería en 1981. A ella se incorporó pronto Pelayo Ortega, que, como bien saben los aficionados al arte, viene de celebrar el pasado enero una importante y exitosa exposición en Nueva York con la galería Marlborough, de la que es artista exclusivo. Esa circunstancia, y pese a que hace ahora un año tuvimos ocasión de contemplar también en Cornión un buen adelanto de su trabajo reciente, hace que exista para su obra una especial expectativa, a la que como suele suceder responde con creces. Pelayo Ortega es un pintor que tiene la capacidad de reinventarse continuamente y de ser al mismo tiempo diferente e idéntico a sí mismo, y creo que cada vez mejor. Más fauve lineal que nunca, la convivencia con la mancha densa, que ha llegado a ser tan característica como la línea, es una de las características binarias de su pintura, tan contaminada y depurada a la vez, tan ecléctica y tan personal, tan provinciana y tan universal.

Además de dos magníficas pinturas de su quehacer más habitual, ese taller-fuego como metáfora del tormento y el éxtasis, podemos ver una estructura abierta tridimensional, un ensamblaje de las características del que llamó la atención en el stand de la Marlborough el pasado Arco, con el icono de Michelin, y también unas arquitecturas muy esencializadas, aunque densas de pasta, que pueden ser al mismo tiempo visión urbana neoyorquina y guiño a la ortogonalidad severa de Mondrian y al expresionismo abstracto americano. Por su parte, Melquíades Álvarez presenta en la exposición un óleo inspirado en el parque Isabel la Católica, muy de su personal «impresionismo abstracto», impregnado de cierta romántica melancolía en el trance de la desmaterialización de la forma y esa esencializada sublimación de la realidad que su pintura comparte con sus siempre espléndidos y enigmáticos dibujos, también en esta muestra presentes. Algo de desmaterialización hay, asimismo, en las pinturas de Camín, cuyos objetos-forma parecen haber sido concebidos como masa compacta de definida geometría y luego su volumen perder la dureza de sus perfiles por la acción de la luz, como el pintor enmendándole la plana al escultor, ese Camín pintor que se niega a estar siempre en el mismo sitio y en el mismo oficio y por eso da pruebas frecuentes de su versatilidad artística. Y el cuarto hombre del 2x2 es Antonio Suárez, uno de los grandes clásicos de la pintura española, de quien podemos ver una magnífica pieza de los años sesenta y otras tres de fechas posteriores, dentro de su personal manera conciliadora de lo dramático matérico y lo lírico cromático. Cuatro importantes pintores asturianos en esta primera de las exposiciones conmemorativas de las bodas de plata de Cornión.