El arte mira Al Norte


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 25-5-2002
La I Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Gijón, Al Norte, que se desarrolló durante esta semana, cumplió todos sus objetivos cualitativos y cuantitativos. Impulsada desde EL COMERCIO, con la colaboración de varias instituciones públicas y privadas que han demostrado un férreo compromiso con la actualidad, el evento reunió en torno a la creación contemporánea a ochocientas cincuenta personas de todas las edades, en un encuentro generacional sin precedentes en nuestro país. Estas cifras incluyen a los que participaron de manera activa -artistas, especialistas, niños y adultos- junto a un amplio sector del público asturiano que visitó las exposiciones de artistas noveles y compartió cada jornada, viviendo de cerca algo tan poco habitual como la comunicación de una experiencia artística.

Pensando en la próxima edición, donde incorporaremos nuevas actividades tratando de mantener la misma ética, se abre aquí un periodo de reflexión para analizar el porqué de tantas emociones. No es fácil, pocas horas después de una vibrante mesa redonda donde personalidades como la directora de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (Arco), Rosina Gómez-Baeza, confesaron detectar una ilusión socio-cultural tan potente como poco habitual. No es fácil, además, porque un proyecto de ayer es ya una realidad colectiva, que provoca nostalgias en quienes lo concebimos solitariamente, como un acto de fe, durante muchos meses.

Pero las nostalgias se curan con satisfacciones. Al Norte ha logrado configurarse como encuentro generacional, lejos del habitual elitismo en que nos movemos los amantes del arte contemporáneo, relacionando calidades y rompiendo cualquier barrera. Así, los participantes en los talleres dirigidos por Daniel Quintero, Pello Irazu y Jacobo de la Peña aprendieron a conocerse a sí mismos más y mejor, apostando por el esfuerzo personal frente al llanto institucional. El agotamiento físico que mostraban ayer los alumnos es una clave válida para medir la altura moral de estos grandes profesionales, que no han venido a Gijón a pasearse. Al Norte no es, en este sentido, una semana lúdica, una romería ni un encuentro de amigos, aunque el juego y el intimismo hayan sido las claves con la que artistas como Camín, Paco Fresno o Maite Centol explicaron sus principios estéticos a los niños. Muchos padres conocerán ahora, a través de sus hijos, la magia de la estampación, el grafismo, la geometría, el volumen, la naturaleza o la abstracción. Igualmente, varios colectivos de adultos han descubierto la esencia de la luz norteña desde nuestros museos, escudriñando la ciudad con otros ojos y apreciando, con conocimiento de causas, algunas obras públicas que antaño repudiaban.

En los seminarios, el debate y la argumentación teórica han constatado la vigencia de las artes plásticas y la fuerza incomparable que continúa moviendo la pintura, eternamente compatible con las nuevas tecnologías finiseculares, que es preciso apreciar sin esnobismos. Frente a los conferenciantes mercenarios, capaces de alabar o defenestrar un mismo concepto en función de los honorarios, aquí hemos contado con los conferenciantes heroicos, que defienden sin miramientos aquello en lo que creen, contra viento y marea. Quizás por eso, en la última jornada de ponencias quedó muy claro que Asturias necesita un espacio para el arte contemporáneo del siglo XXI y una colección de referencia para entender el arte asturiano del siglo XX, sin ilógicos saltos en el tiempo. El futuro, pues, pasa por estas aventuras. Es preciso plantear proyectos ideados y coordinados por profesionales que no aspiren a llenar sus bolsillos, sino a rebosar la ilusión de sus conciudadanos, luchando con fuerza contra los personajes oscurantistas, los fantasmas culturales o los políticos que no ponen las cartas sobre la mesa. Creo, sinceramente, que Al Norte ha servido para demostrar con hechos, acciones y diálogos que el arte contemporáneo merece la atención de todos, siempre y cuando sepamos transmitirlo coherentemente.