En la elite de la calidad


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 17-2-2000
Las dos gaerías asturianas, Cornión y Vértice, tuvieron una notable acogida en Arco, donde pocos espacios se atreven a defender a sus artistas año tras año, sin desmayo. Esa insistencia les ha servido, entre otras cosas, para seguir proyectando nuestro arte contemporáneo hacia el lugar que se merece.

Los primeros días suelen ser siempre los más movidos en la feria de Arco, con la asistencia delos especialistas, críticos, grandes coleccionistas y responsables de las compras institucionales, que tratan de adelantarse al pequeño inversor. El fin de semana las ventas bajan pero el aluvión de público es mucho mayor, habiéndose superado el sábado 12 la cifra récord de 50.000 visitantes. En cambio, los dos últimos días se caracterizan por la calma en ambos aspectos.

Por eso, las galerías asturianas jugaron sus mejores bazas entre el miércoles y el sábado, cuando la Fundación la Caixa, a través de María de Corral, adquiría una tabla en gran formato de José Arias en Cornión, confirmándose la buena acogida que siempre tiene aquí este excelente pintor gijonés: Junto a él, tuvieron un eco muy importante en la veterana galería gijonesa las Pinturas delicadas de Fernando Peláez, que no creía posible triunfar pintando, a tenor de la amalgama de excentricidades audiovisuales que abundan; también destacó la fuerza expresiva de los grandes lienzos de Luis Fega, cuyo nombre tiene un hueco importante en los pasillos de Arco. El veterano Camín sorprendió a propios y extraños con una enorme pieza de acero, mientras la peculiar abstracción lírica de José Manuel Nuñez Arias, la soledad casi metafísica de Ramón Prendesy la ironía de Pablo Maojo tuvieron una acogida correcta. En CornÍon la mayor sorpresa la produjeron las figuras antropomórficas de las maderas de Amancio González, que se estrenaba en Arco y volvió a casa sin ninguna pieza.

En Vértice, la,espectácularidad de las esculturas de Herminio llamó mucho la atención, y más de una vez fue preciso retocadas porque el público trataba de vencer la resistencia magnética de algunas piezas, llegando a derribadas. El artista vendió bastante, llevándose su obra central, que presidía el stand ovetense,un importante colecctonista norteaÍnericano. Las pinturas de Kely, que también exponía en la galería francesa Thessa Herold, potenciaron bastanté las ventas de la galería, mientras la solidez de Melquíades Álvarez y Miguel Galano contaban una vez más con el apoyo de muchos inversores, conscientes de que su calidad compositiva es más interesante que el grueso de propuestas de la feria. Dos mujeres en alza, las debutantes Isabel Cuadrado y Ana de Matas, completaban la oferta de Vértice, siendo la segunda elegida por algunos críticos entre los artistas más destacados de Arco.

En la sección Proyect-Roonds: treinta espacios enseñaban sus propuestas artísticas, diseñadas en exclusiva para estos días. La mayoría: apostaron por proyectos parecidos, que se sustentaban en sistemas audiovisuales. Sólo participaban cuatro galerías españolas, entre ellas Vértice, que acudía con el proyecto Fiumfoto,de Nacho de la Vega y Cristina de Silva, donde se lanzaban imágenes constantes, haciendo alusión a los excesos de la comunicación.

Otros asturiános brillaron en galerías de fuera de Asturias, sobre todo Pelayo Ortega, que vendió en la Malboroúgh casi todas sus piezas. Una de ellas fue adquírida por la Funidación Coca Cola. La obra efimera de Carmen Cantón y las esculturas de Adolfo Manzano se exhibieron en Moriarty, mientras Manolo Rey Fueyo colgaba un excelente cuadro en Cánem y Santiago Mayo hacia lo propio con sus delicadas propuestas, en Magda Belloti. Además, las pinturas recientes de Eduardo Úrculo se mostraban en la sala Metta, completando una participación asturiana en la élite de la calidad, que permanece a expensas de mayorés compromisos por parte de nuestras instituciones culturales.