La galería Cornión inicia una nueva etapa


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 15-10-1998
Uno de los escasos «santuarios» del arte contemporáneo que en Asturias se mantienen ha tenido incluso la audacia de ampliar sus instalaciones. La noticia no puede ser mejor y no deja de resultar reconfortante ante la proliferación de galeríaschiringuito de hórreo y panoya y manifiestos de vergüenza ajena que últimamente proliferan al calor de cierto alimentado pedestrismo ambiental en materia artística. La librería-galería Cornión, como a menudo se denominaba, será ahora librería en una planta, la que hasta ahora acogía a ambas manifestaciones culturales, y galería en otra, a la que se accede por una majestuosa escalera metálica, en la planta inferior.

Después de cerca de veinte años, Amador Fernández Carnero inicia una nueva etapa en esas dos actividades, de librero y galerista, en la actualidad es preciso añadir que en el mejor sentido de la palabra, que yo creo que toda persona amante de la cultura ha deseado alguna vez ser.

Es una buena ocasión para hacer balance de la trayectoria de esta yo creo que ya institución gijonesa por más que su actuación haya estado presidida siempre por la discreción e incluso por una excesiva modestia. Un balance que se convierte en homenaje hacia la labor realizada porque no hay que olvidar que la galería Cornión ha llevado la pintura asturiana a la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid en solitario durante muchos años, en concreto desde 1986. En su stand, la España del arte pudo ver la obra de Melquiades Alvarez, José Arias, Camín, Díaz Roiz, Luis Fega, Josefina Junco, Pablo Maojo, Pelayo Ortega, Rodolfo Pico, Ramón Prendes, Fernando Redruello, Javier del Río, Antonio Suárez y Aurelio Suárez, y cito la lista completa porque, la mayoría de estos artistas han permanecido en su galería, lo que es también prueba de la inteligencia, comprensión y buen hacer de su director.

Pero, en fin, la galería Cornión no ha limitado su actuación a las exposiciones. Hay que recordar también la edición de carpetas de artista con grabados, la fundición de series escultóricas y la publicación de libros y catálogos de notable interés bibliográfico, como ejemplo de los cuales podemos citar el Valdediós de Santiago Santerbás y Rubio Camín, premiado con la medalla de bronce en el certamen internacional «Los libros más bellos del mundo» de Leipzig y el Premio Nacional de Edición en la modalidad de libros de arte y bibliofilia, galardón que también obtuvo con Semblanza de Gijón de Francisco Carantoña y Pelayo Ortega.

En esta ocasión, nuestro comentario se ha ocupado más del marco, del galerista y la galería, que del cuadro, del artista. Lógicamente, porque el marco era la noticia, pero también merecidamente. Porque en el confuso y más bien pobre ambiente artístico en el que nos movemos, la escasa media docena de galeristas de arte que merecen tal nombre, son una valiosísima infraestructura artística, sin duda única y vital para el arte y los artistas asturianos y por eso será poco todo cuanto hagamos para mantenerla y alentarla.

Digamos por último que la nueva galería se inauguró con una exposición colectiva de pintores asturianos que es también muy recomendable de ver.