Grises para un nuevo expresionismo asturiano


Autor: Eduardo García
Publicación: El Comercio 12-6-1984
Durante este mes de junio un pintor asturiano, mierense de nacimiento, empadronado en Gijón yvecino ocasional de la villa de Madrid, expone simultáneamente en dos salas distintas de la ciudad. Pelayo Ortega, integrante de ese amplio grupo de la «nueva pintura asturiana» presenta sus exposiciones en los salones de la Fundación Evaristo Valle y en la sala de arte de la librería Cornión. En total, más de treinta cuadros que es el trabajo de los últimos tres meses. Hacía mucho tiempo que en Gijón no se daba la circunstancia de que un pintor realizara dos exposiciones individuales al mismo tiempo, ni siquiera teniendo en cuenta la diversidad de estilos que pueda haber entre las dos. Viene esto -a demostrar que el exponer en nuestra ciudad no es un suicidio, a pesar de la crisis y a pesar, sobre todo, de la reacción negativa del gran público hacia este tipo de iniciativas culturales, más aún si nos encontramos ante un estilo más o menos epresionista, que conlleva, por si fuera poco, una concepción distinta de la propia expresión. Para Pelayo Ortega es cierto que en Asturias las tendencias artísticas más actuales tienen un público minoritario, pero las exposiciones no son otra cosa que la contribución a que estas formas se conozcan. En este sentido no hay que olvidar la labor que están realizando instituciones como el Museo Provincia¡ de Bellas Artes, en Oviedo; la Casa de Cultura avilesina o la propia Fundación Evaristo Valle, así como otras entidades privadas. Ellas consiguen impulsar los trabajos de la gente con menos rodaje en este mundo del arte, aunque, por otro lado, quizá después esa labor no tenga el apoyo necesario.

-¿El futuro de los integrantes de las nuevas tendencias artísticas asturianas está en el agrupamiento?
-Es lógico pensar que agrupándose se pueden conseguir las cosas de una forma más efectiva, pero el agrupamiento es difícil, sobre todo en un gremio como el nuestro, de una individualidad muy acusada y con intereses muy distintos. Asturias tiene una historia ingrata en lo referente a los colectivos. Mi opinión es que es utópico pretender el agrupamiento de-un colectivo como este, salvo excepciones.

«LA POLITICA MUNICIPAL EN EL CAMPO CULTURAL NO CREO, QUE SEA LA MAS ADECUADA»

-Pelayo Ortega se reafirma en la propia necesidad de abandonar su región y trasladarse a Madrid, aunque sólo sea por mi intento de tener una formación sólida. En este sentido Asturias te limita. Es importante rodearte de ambientes lo más estimulantes posibles. No obstante, también es verdad que Asturias comienza a tener fuerza. En lo que se refiere a Gijón, yo creo que la política cultural municipal no es la más adecuada. Me da la impresión de que se hacen cosas, pero no existe una conciencia clara de a dónde se quiere llegar. Por ejemplo, la exposición de Grau Garriga me pareció un error. No quiero entrar en la polémica, pero no se puede a mi juicio gastar tanto dinero para algo así. Son montajes que, evidentemente, no solucionan los problemas reales. Pelayo Ortega no cree en la similitud entre los nuevos movimientos artísticos y los movimientos culturales juveniles, porque la plástica vive muy alejada de estos movimientos. El arte es algo que requiere una lectura lenta y que requiere, además, un ejercicio de voluntad por parte del espectador.

Lo que se recoge en las dos exposiciones que actualmente presenta Pelayo Ortega en Gijón es-el resultado de los últimos tres meses de trabajo, obras grandes, con predominio de los blancos, negros y grises, que a mí me parecen colores bellísimos y excepcionales, también grabados, interiores y espirales, en una tendencia más abstracta. Las exposiciones surgieron a raíz de la muestra que presenté en el Museo Provincial de Bellas Artes, en Oviedo. Las figuras son claramente expresionistas, figuras que responden a hombres que yo llamo «nerviosos», inmersos en «interiores opresivos». El uso de los tres colores antes citados responde, a la propia necesidad del artista: para mi el uso de los tres colores es una constante. No hay que olvidar que comencé a pintar en Asturias, no soy ningún colorista mediterráneo. En mi obra no hay nunca un exceso de color. Pelayo Ortega tiene en los pintores de la vieja escuela asturiana unos ejemplos válidos. Yo tengo que declarar que aprendí muchísimas cosas de personas como Evaristo Valle o Piñole. En el fondo he llegado ,a la conclusión de que cada día es más difícil plasmar artísticamente tu propio mundo personal. Yo no creo que el uso de tonos como el blanco, negro y gris sea síntoma de simplificación. Lo que pasa es que la concepción de un determinado estilo artístico surge de la experiencia y de ir quedándote cada vez con menos elementos.