Tres en uno


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 30-4-1998
La integridad reina en todas las apuestas artísticas de Andrés Rábago,
La trayectoria del dibujante y pintor Andrés Rábago (Madrid, 1947) se ha caracterizado por la corrosiva actividad de sus conocidas firmas -OPS, El Roto,
Ubu, Jonás-, que inundan las páginas de numerosos medios de prensa desde mediados de los años sesenta. Sin embargo, cada una de esas individualidades mantiene en equilibrio la técnica depurada, la reflexión y la esencia plástica.

Durante la primavera del 97 el Centro Cultural del Conde Duque, en Madrid, acogió una retrospectiva de Rábago estructurada en tres partes, cada una de las cuales exhibía obras recientes de sus tres heterónimos más conocidos, con los dibujos en blanco/negro de OPS, las acuarelas en color, con técnicas mixtas, de El Roto, y los óleos sobre lienzo en gran formato del Andrés Rábago puramente pintor. Bajo similares planteamientos, la galería Cornión ha organizado ahora la primera muestra en Asturias del creador madrileño, permitiendo contemplar piezas representativas de todos sus trabajos, que funden las referencias histórico-culturales y la actualidad, dentro de composiciones sintéticas y tremendamente expresivas.

Cuando la firma OPS apareció por primera vez en La Estafeta literaria, a mediados de los sesenta, los poderes dominantes comenzaron a considerarle como un personaje incómodo, al tiempo que un público bastante sorprendido fue incrementando poco a poco la leyenda de su autoría. Desde entonces, sus colaboraciones habituales en periódicos y revistas como Triunfo, La Codorniz, Hermano Lobo, Totem, Diario 16, El Independiente, El Periódico, Tiempo, El Jueves, Ajo Blanco o El País, entre otros, le sirvió para consagrarse como un genial y sarcástico dibujante mientras, paralelamente, sus pinturas incorporaban elementos simbólicos y calidades cromáticas, en terrenos donde suele primar la metafisica. La iconograña anterior a su época y la suya propia configuran, en todos los cuadros del artista, una oferta muy genuina.

Así, los dibujos monocromos de OPS denuncian los absurdos de la vida, el dolor o la risa, en estéticas herederas de Magritte y De Chirico. Los grafismos de El Roto homenajean, en cierto modo, a Goya, Grosz, Solana y Daumier, para ironizar sobre la España Negra de hoy con herramientas como la coloración selectiva mediante fotocopias en papel, la línea clara y la acuarela. Pero lo más espectacular de la exposición que nos ocupa, qui7ás por su carácter inédito, son las grandes pinturas de Rábago que, con signos de diversos periodos culturales, se sustentan en luces armónicas y sosegadas, proyectando escenas limpias, deudoras de Piero de la Francesca y de sus austeros interiores renacentistas. Las figuras inventadas aquí por Rábago responden a ritmos inspirados en el hieratismo clásico y reivindican la calidad en los trazos y en el empleo coherente de las gamas de color, mientras configuran un mundo plenamente contemporáneo, personalizado con abundantes argumentos narrativos de nuestro tiempo. Los ojos picassianos de esos personajes anónimos miran fijamente al espectador, planteando misterios desde los límites de cada cuadro. Después, salen e invaden nuestros sentidos, susurrando escenas que, sin duda, todos hemos soñado, vivido o temido de algún modo.