Mascaradas intimistas


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 16-2-2002
Como suele ser habitual en las exposiciones colectivas, Cornión ha propuesto a los artistas de la galería que se inspiren en un motivo común para desplegar el tarro de sus esencias personales. Los resultados, cuando menos, suelen ser originales, y casi siempre sorprendentes.

En esta ocasión, el Camaval ha sido el pretexto compositivo. Al margen de la temática, cada autor ha puesto sobre la obra su impronta, y el conjunto permite analizar a algunos de los pintores más interesantes del actual panorama asturiano.

Entre las generaciones veteranas, llama la atención un cuadro reciente de Camín, pleno de luz y sutilidad, en empastes de pintura acrílica y línea directa con la espontaneidad de sus composiciones. Junto a él, el genial Aurelió Suárez, con ese surrealismo tan genuino que, en las escenas transgresoras, y por tanto en las mascaradas, se mueve como pez en el agua.

De la generación siguiente, una espléndida litografía de Adolfo Bartholomé abre la lista de arlequines de la exposición. Y es que la eficacia expresiva y la multiplicidad cromática de los disfraces ha sido una referencia para muchos autores. Así, el arlequín es también la excusa elegida por Estrella Sánchez para desarrollar su cuadro, picassiano y siena, y por Fernando Peláez, certero y textural. Mientras tanto, la genialdad de Javier del Río sigue soñando con Xixón, pintando y sorprendiendo. Sus recientes composiciones, inspiradas en la ciudad, son una auténtica delicida para los sentidos.

Josefina Junco, en azules místicos y registros cada día más narrativos, y Mabel, con un colorista cartel del Antroxu, completan la nómina pictórica femenina, mientras Carmen Castillo aporta una pequeña escultura, de guiños constructivos. Purísimo, como siempre, Pelayo Ortega brinda Un trocito de pintura sonriente, y un dibujo, con esa ternura inherente a los grandes maestros. Completan la nómina, un vertido de José Arias, una cabeza metafisica de Ramon Prendes, y dos sagaces composiciones del genial Miguel Mingotes, cuyo Rey de Copas,brossiano y mordaz; es una verdadera poesía, cuna de cómplices sonrisas.