Una mirada sobre Cornión


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 12-03-1994
Una librería-galería de arte es el tipo de «negocio» que todos los amantes de la cultura pensamos alguna vez que nos gustaría tener. Nada ostentoso ni mundano, sino, muy al contrario, un espacio recogido, íntimo, a poder ser con escaleras como en esas librerías de viejo que se ven en las películas, donde dedicarse, antes que a vender, a hablar de libros y pinturas con entrañables amigos a los que esas cosas nos unen.

Algo muy parecido a ese sueño, en el que no entran el IVA o la licencia fiscal aunque existen, es lo que ha hecho Amador en Gijón con Cornión, y nos parece afortunado por ello. Claro que Amador ha hecho otras muchas y muy importantes cosas, aunque es fácil olvidarlo viniendo de personaje tan discreto y comedido, tan «bajisonante» diría yo, por cuya actitud o continente se diría que no a otra cosa ha dedicado su vida que no sea colocar libros o colgar cuadros, y eso silenciosamente. Pienso en ello al recibir el librito que ilustra este comentario, Tres miradas sobre Pelayo Ortega, editado con sencillo primor. Las miradas son de Francisco Carantoña, cuya brillante trayectoria como columnista y director de periódico no debe hacemos olvidar su afición, buen conocimiento y numerosas publicaciones sobre arte, entre las que se cuenta, por cierto, Semblanza de Gijón, también con obra de Pelayo Ortega y también con la firma de Cornión, que recibió el premio al libro mejor editado de España concedido por el Ministerio de Cultura, como lo recibió también en su día Valdediós, de Santervás, con ilustraciones de Camín, sólo que en este caso la magnífica edición de Cornión fue distinguida también con el premio al libro más bello del mundo en la cita internacional de Leipzig.

Libros hermosos

Estos libros tan hermosos, como otros más modestos de edición pero igualmente sugestivos, compañeros de este Tres miradas, han sido fruto de la iniciativa de Amador -ochenta por ciento de sensibilidad, veinte por ciento de profesionalidad- como lo ha sido la presencia reiterada y relevante de Cornión en ARCO, gracias a la cual el arte de Asturias no estuvo olvidado en la Feria Internacional.

Punto de referencia

En una región en la que en cuestiones de arte se ha hecho tan poco, y a menudo tan mal, aun contando con grandes presupuestos, brilla con luz propia este modesto librero-editor-galerista de escasos medios, que, aparte lo expuesto, ha reunido en torno a su Cornión a un grupo de artistas de entre los mejores de Asturias y la ha hecho punto de referencia y encuentro para muchos buenos aficionados al arte y a los libros. El mundo de la cultura tiene en Gijón y en Asturias una deuda de gratitud con él, pero como les pasará a otros muchos, yo no me había parado a pensarlo. Hasta recibir este interesante ensayo de Carantoña, cuyas miradas sobre Pelayo Ortega me llevaron a mirar más de cerca a Comión.