Pelayo Ortega, cargado de su nueva sencillez ...


Autor: Paché Merayo
Publicación: El Comercio 19-12-1993
Pelayo Ortega, cargado de su nueva sencillez expone lo más reciente de su trabajo en Gijón

«Creo que es una muestra bastante ambiciosa que huye del oportunismo de los pequeños formatos que tanto se dan en estas fechas»

Pelayo Ortega, uno de los pintores más destacados del panorama asturiano, que ha logrado con éxito introducir su obra en los ambientes internacionales más críticos y selectivos, acaba de inaugurar una nueva exposición en la sala de arte de la librería-galería Cornión, espacio en el que el creador adoptado por Gijón tiene una ventana abierta a su trabajo.

Es, precisamente, en la sala Cornión donde Pelayo Ortega va estrenando, una a una, sus nuevas etapas pictóricas. Esta, que podrá ser visitada hasta el día 15 del próximo mes de enero, es, según el artista, «una muestra bastante ambiciosa que huye del oportunismo de los pequeños formatos que tanto se dan en estas fechas. Se trata de una selección de cuadros grandes y medianos que siguen la línea de mi último trabajo». Un trabajo cargado de una nueva sencillez que ha cautivado en las galerías de arte y museos más importantes del país.

En palabras de Pelayo Ortega, «los nuevos óleos exhiben unos procedimientos más sintetizados, en los que la figuración, sin dejar de estar presente, pasa, a veces, a un segundo plano, adquiriendo casi la capacidad del grafismo. En ciertos cuadros, el espectador puede encontrar la silueta de la realidad, pero reconozco que se necesita cierto tiempo para hacerlo. Las formas no son tan evidentes como antes».

MAS INTIMO

El trabajo que Pelayo Ortega exhibe en Gijón, donde hace unos días clausuró otra exposición, en ese caso conmemorativa del décimo aniversario del Museo Evaristo Valle, es mucho más intenso, a pesar de ser más simple formalmente.

Según los críticos artísticos que estudian la obra del artista asturiano, su nueva pintura es fruto de «dar un paso hacia adentro, hacia un camino de mayor introspección». Pelayo Ortega, coinciden varios expertos, ha extremado su intimismo pictórico formal y temático.

Pelayo Ortega siempre ha reflejado en los lienzos su interior, porque, como él mismo explica, el hecho de pintar obliga a que las cosas pasen, inevitablemente, por la mente y el alma. «Ahora quizá esa relación es más evidente que antes, pero lo que ocurre es lo mismo. Lo que hay en el exterior es interiorizado y devuelto fuera de mí a través del cuadro».

En sus nuevos trabajos pictóricos, Pelayo Ortega ha logrado, con el mayor sintetismo posible, -«casi diría infantil», comentó, en su día, el crítico Zamanillo Peral-, dibujar una metáfora apasionante y, optimista de la vida, en la que los colores y la sencillez de las formas se presenta como una oda a las ganas de vivir.

«Al venir de una obra oscura, no demasiado trágica, pero inspirada en la parte más tenebrista del paisaje asturiano, se nota más mi paso a la luminosidad», explicó el pintor.

«Lo que hago ahora está, lógicamente, relacionado con el momento que me está tocando vivir y con una nueva luz -añadió-. Ahora siento la necesidad de hablar de momentos optimistas y cargados de energía positiva. Pero esto es, .además de una necesidad física, una necesidad espiritual y ética; creo que ya ha llegado la hora de abandonar los aspectos pesimistas; debemos hablar de cosas optimistas».

ESPONTANEIDADES INFANTILES

Pelayo Ortega se ha despojado definitivamente de toda melancolía sombría e irónica. «De la mirada al entorno vital, a lo extremo circunstancial, ha pasado a la mirada al entorno familiar, apoyado en el tierno contemplar del aprendizaje del hijo, hasta el punto de haber ido adquiriendo para su pintura, asombrado y alegre, las espontaneidades infantiles ante el papel con el lápiz y el color, cual si se hubiera producido una bienaventurada simbiosis pictórica entre padre e hijo. Los cuadros de ahora, de menor tamaño, nos cuentan tiernas alegrías y satisfacciones, con claridad de trazo sobre fondos de suave plenitud cromática, llegando a sabias abstracciones figurativas de asombroso sintetismo», explica Zamanillo Peral en el catálogo de una de sus últimas exposiciones.