"Ferroflexia" espacial de Camín


Autor: José Antonio Samaniego
Publicación: La Nueva España 18-11-1999
Hasta el 24, la galería Cornión expone la última obra de Rubio Camín, consistente en 19 relieves cuadrados en acero y 24 bocetos en papel, de 55 mm de lado. Estos relieves pueden ser vistos como pintura, ya que carecen de base o pedestal y ocupan en la pared el espacio reservado a la pintura. Podrían ser considerados como pintura monocroma, a base del acero gris y juegos de sombras provocadas por los relieves, más las gradaciones superficiales de la luz o el brillo de los bordes. Una pintura cuyo objeto fuera evidenciar juegos de composiciones a menudo ocultas, y hacerla de forma limpia y desornamentada. Referencia pertinente al respecto serían las incisiones en las telas (Lucio Fontana). o los relieves conseguidos mediante alambres situados detrás del lienzo, que algunos pintores vienen practicando, dentro de ese proceso general de confluencia entre pintura y escultura que resulta de la reflexión sobre los límites de ambas artes. Vistos como esculturas, estos relieves ofrecen una exquisita meditación sobre el espacio como sustancia propia de la escultura. En sus cortes y flexiones ofrecen el aliento de una presencia espiritual o matemática que anima la dureza de las planchas de acero, con una pureza y una economía de medios llevadas al extremo.

Durante su trayectoria artística, Camín empezó desocupando y desarrollando cubos. Luego trabajó con formas cóncavas y convexas, a la manera de la escultura orgánica. Enseguida optó por la geometría, con aquellas construcciones suyas a base de angulares de hierro. Los últimos angulares no se elevan en el espacio sino que se asientan y apoyan sobre las caras de un diedro. En esta última fase, el artista ha suprimido la base del diedro de proyección, dejando solamente el plano vertical. Este es el camino seguido por el autor, en una continua y progresiva depuración. Los actuales relieves se incluyen de modo natural en su obra, aunque no fueran pronosticables a priori. El mundo de objetos producido por Camín -cuadros, esculturas, relieves, obras geométricas o religiosas- forma un todo, donde cada obra se relaciona con las demás y las últimas modifican hacia atrás el conjunto anterior de relaciones. Hacia adelante, Dios dirá... y Camín.

Tampoco la obra de Rubio Camín sería explicable fuera de nuestro tiempo. También sus esculturas dialogan con Oteiza, Chillida, Amador o Eugenio López. Se puéden buscar y encontrar semejanzas y filiaciones, especialmente con las cajas aplastadas de Jorge de Oteiza. Sorprende la relación entre los bocetos de papel y los relieves de acero. En ambos, la misma ligereza de espíritu, la misma elegancia, similar aleteo impalpable de una sublime razón geométrica. El papel es dúctil y se pliega fácilmente a la voluntad de las manos. Sabemos de la papiroflexia. pero que el acero, una materia tan agresiva y rebelde, tan opaca y mostrenca, obedezca a las mismas leyes, resulta sorprendente. Tenazas, fuego, máquinas; corte láser, soldaduras, etcétera, prolongan sobre-el acero las manos y el espíritu del hombre para doblegar a la materia, cantan la portentosa técnica de nuestro tiempo. Por eso le aplico a Camín la palabra "ferroflexia", como método y sistema de tratamiento de la plancha de acero para investigar sobre el espacio. El visitante puede seguir esta investigación, jugando a ordenar las piezas (de papel o de acero) en series, bien por afinidades de planteamiento, bien por criterios de progresiva desnudez. La pureza de los relieves de Camín, su esencialidad, su sencillez espléndida, su austeridad, son un manifiesto sobre la sociedad <;le consumo. Prescinde Camín de lo accesorio, aborrece del espectáculo, reniega del aturdimiento de los sentidos. Por contraste, denuncia el ruido de la vida cotidiana y a la vez nos redime, elevándonos a otro nivel. Por eso, estas obras se convierten en símbolos o iconos del pensamiento, de la vida retirada, de la reflexión necesaria a los seres humanos. Parece que el espíritu cisterciense de Valdedios palpita en los relieves de Camín, que en ellos ha encontrado una nueva forma de expresión cuasi religiosa, "toda ciencia trascendiendo".

Imaginaos viviendo con una de estas obras, en un despacho o sala de trabajo. Una y otra vez nos servirá de llamada. a la concentración, actuará como un catalizador de energía intelectual; una y otra vez acudiremos a ella para que nos revele algo nuevo de nosotros. Apliquemos a la obra de Camín las palabras que hace casi cincuenta años dedicó Rafael Alberti a la pintura: "Naces derecha o torcida / con esa humildad que cede / sólo a la ley de la vida / que es vivir como se puede".