La austeridad como arquetipo - Camín lo sabe


Autor: Ángel Antonio Rodríguez
Publicación: El Comercio 4-11-1999
Los relieves que Camín expone en la galería Cornión responden a una esencialidad formal derivada de cuatro décadas de experiencias escultóricas, en pos de la pureza. Así, con la austeridad como arquetipo, su obra reciente es una delicia para los sentidos, que merece la pena analizar pausadamente.

Una de las paredes de la galería se ha llenado con cuadros que enmarcan pequeñas cartulinas de cincuenta y cinco milímetros de lado, verdaderas delicias de papel, que sirven como boceto para los grandes relieves de acero, al tiempo que permiten apreciar los cortes, cuya ductilidad y potencial estético responden a un íntimo diálogo con el espacio. Bajo el mismo patrón caminiano, los papeles guardan en su heterogeneidad los mismos cánones que el acero cortén, en equilibrios mínimos, reduciendo todo resto barroco a una síntesis de elementos que nos aporta la máxima expresión, sin estridencias.

Sería fácil aludir al minimalismo en una mirada superficial a estos relieves, pero el enorme número de proporciones combinatorias de las piezas alcanza postulados casi matemáticos, haciendo inútil cualquier clasificación de estilo. Una apuesta arriesgada, sin duda, de registros sólidos, donde la fuerza nace en las relaciones volumétricas de cada obra consigo misma y con el resto, al margen del formato o los materiales empleados.

Cada exposición de Camín se convierte en un compendio de emociones, que funden pasado y presente demostrando la abrumante personalidad de este artista multidisciplinar. Aquí, por ejemplo, hay huellas de sus primeras piezas metálicas, remontándonos a los años sesenta, y subsisten aún las pautas oteizianas, el racionalismo, el énfasis neoplástico, el constructivismo y muchos otros hallazgos que labraron una contundente carrera.

En esta ocasión una de las máximas creativas de Camín, "menos es más" - cita atribuída a Mies van der Rohe- sirve de guía en cada hueco, cada simetría y cada ruptura de frecuencias sobre el plano, que transporta al espectador hacia un juego de emociones casi musicales, traduciendo a clave de acero estas rítmicas melodías de lo bien hecho.

Hace mucho que Camín viene enseñando que las formas regulares y la geometría son capaces de construir el universo; sus obras se encaminan hacia una resolución básicamente plástica de tales premisas, al margen de abstracciones o complejidades conceptuales. Sólo sesenta años de esfuerzos son capaces de proyectar estructuras tan límpias, originales y vitales como éstas, sin necesidad de distorsiones que enmascaren la piedra filosofal del conjunto. El título elegido para la exposición es Hacia el infinito, porque sólo caminando todas las vías un creador puede llegar a algo claramente henchido de misterios. Y sin misterio, no hay arte.
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CAMÍN LO SABE.

Todo artista fiel a sí mismo y a la época en que vive está obligado a huir de los disfraces para descifrar el significado interno de las cosas. En Asturias hay algunos creadores conscientes de ello que, al margen de modas, esnobismos o aspiraciones comerciales, afrontan su trabajo tratando de equilibrar espontaneidad y veteranía..
Nuestro compromiso con las artes plásticas nos obliga a defender antes a las personas íntegras y comprometidas con los tiempos que al resto, aunque tal defensa conlleve la enemistad ignorante de ciertos envidiosos sin escrúpulos.

Entre nuestros artistas más cercanos está Camín, por su calidad humana y por su contrastada trayectoria, que abarca pintura, escultura, obra gráfica, artes aplicadas, arquitectura, diseño, ilustración o fotografía, y se acompaña de otras aficiones, aparentemente dispares, como la literatura, la música, la ornitología o la botánica.
No renuncia a ninguna actividad que pueda aportarle nuevas sensaciones. Por eso, indaga cada mañana en diferentes disciplinas, y riega su experiencia técnica con una formación intelectual continua, necesaria para apreciar sus obras.

Escribía Zola, en defensa de Manet, que frente a un cuadro había que intentar hallar una persona. Los artistas como Camín tienen amigos y admiradores porque su personalidad es tan valiosa como las piezas que realizan. Una tarde a su lado en más enriquecedora para el amante de las artes plásticas que las conferencias o los discursos de muchos eruditos, porque él todavía sabe emocionarse con las cosas, nutriéndose mientras bebe la vida. Como un recién nacido.

No obstante, cuando alguien es abierto y sincero, provoca recelos en los, acomplejados, que no digieren bien las virtudes ajenas. Camín lo sabe pero, como es feliz, apenas le importa. Hace años que decidió estar junto a los suyos, renunciando al éxito, para disfrutar la intimidad. Su mirada funde hoy experiencia y satisfacción, por encima de banalidades.

Seguramente, si este hombre continuase residiendo en Madrid, si lloriquease a diario o si fuese más ruidoso en su quehacer, recibiría mejores apoyos en su tierra natal, donde algunas instituciones no le valoran: Cuando uno se mantiene independiente, fiel a sus principios, la sociedad tarda en responder a su labor. Camín lo sabe pero, como es feliz, apenas le importa.