Pelayo Ortega se confiesa


Autor: J.C.GEA
Publicación: La Nueva España 13-12-2001
Después de casi nueve años, Pelayo Ortega vuelve a exponer una muestra individual en Gijón. La galería Cornión inaugura mañana una exposición dedicada a la serie "Confesiones", doce serigrafías del artista gijonés que pudieron verse recientemente en la galería Malborough, que representa en exclusiva a Ortega, y que ahora han viajado hasta el local de la calle de la Merced con el que tan estrechos vínculos tiene el pintor.

En puridad, no se puede decir que Pelayo Ortega vuelva a Gijón. Resulta difícil pensar en él -y en su obra- fuera del contexto de la ciudad en la que vive, de la que ha destilado el alma de su pintura y en la que es fácil verle a diario, como hombre de hábitos que es. Pero la inauguración de la exposición de la serie "Confesiones" en Cornión vale tanto como un reencuentro: primero, con la galería a la que siempre estuvo vinculado, y segundo, con el espectador gijonés, que hace mucho que no disfrutaba de una individual del artista.

El regreso se produce al final de un año intenso en el que Ortega ha colgado su segunda individual en Malhorough, galería internacional con la que trabaja en exclusiva desde hace años.
Fue una ambiciosa y deslumbrante colección de grandes formatos a la que siguieron, de modo casi natural, estas "Confesiones".

"Después de una exposición así, hacer obra gráfica es una descongestión", comenta Ortega mientras el galerista Amador Fernández da los últimos martillazos y los últimos grabados de la docená de "Confesiones" van ocupando su lugar en la galería. En esa "
"Se mantienen muchos elementos de ese mundo porque siempre tiendo a mirar hacia atrás cuando empiezo una nueva fase. Hay también intereses formales que ya estallan en la exposición en Malborough: el color, por ejemplo, aunque lógicamente en la serigrafíá se maneja un conceplo de color plano. También mantengo el interés por el grafismo, un elemento cada vez más determinante en lo, que hago", explica Ortega.

Pero en "Confesiones" hay, ante todo, un avance que prefigura la nueva obra pictónca en la que Ortega ya se encuentra inmerso, y que podrá verse, en primera instancia, en la próxima edición de Arco. Se trata, según el propio pintor, de un mayor énfasis en los elementos "abstractos" y formales de su repertorio plástico. "La obra gráfica, el trabajo sobre papel, es un laboratorio de ideas impresionante. Allí encuentras muchas de las cosas que después llevas a los formatos más grandes", aclara el artista. La inmediatez del dibujo es el alma de esa experimentación, aunque la técnica de la que han nacido las "Confesiones" de Pelayo Ortega es exquisita. El artista ha trabajado en el táller de la Escuela de Arte junto áI maestro grabador Emilio Rodríguez y a su ayudante, Jacobo de la Peña. "Ha sido un trabajo casi de equipo en el que creo que hemos exprimido al máximo las posibilidades de la serigrafía".