José Arias, color vertido


Autor: Lupercio González
Publicación: Revista Fusión 6-1999
La vida no se lo ha puesto facil y ha tenido que luchar intensamente por su lugar dentro del panorama plástico español. Su caracter independiente y controvertido le ha llevado en muchas ocasiones a ser blanco de polémicas.

José Arias tuvo claro desde los siete años que iba a consagrarse a la pintura. Más de 24 años son los que lleva trabajando este artista gijonés en lo que más le gusta. Para ganarse la vida a lo largo de todo este tiempo se dedicó a muchas cosas, llegó incluso a tener hasta cinco licencias fiscales, sin abandonar en ningún momento su vocación original: "Jamás me entró en la cabeza otra posibilidad que la de ser pintor". Ha realizado fotografías sobre temas de montaña, folletos, libros sobre setas, sobre cerámica asturiana, sobre hórreos, y otros trabajos relacionados todos con el tema editorial. Lo importante era generar los recursos necesarios para poder seguir pintando. Su arranque definitivo tiene una fecha y un lugar: la muestra madrileña ARCO 98, donde logró vender toda su obra.

-¿Y para ti qué es ARCO?
-ARCO es el mercado internacional más importante de España. Teóricamente allí van los mejores, y si además, triunfas, entonces se te considera un buen pintor y surge la confianza para invertir en tu obra. Hay que pensar que allí va un público selecto. Una exposición en ARCO tiene mucha más repercusión que si la expusieras en 15 galerías distintas de España, porque por ella pasa un millón de personas de todo tipo de nacionalidades y de culturas, y eso es importantísimo.

-¿En una obra qué consideras importante: el tema, la técnica..?
-Creo que tanto la técnica como el tema son cosas absolutamente circunstanciales. Cuando quieres hacer una pintura determinada y se tiene un conocimiento del oficio, en el proceso de indagación descubres qué técnica le corresponde, la que más posibilidades te da. Y lo mismo con el tema, que es la disculpa que tiene el pintor para expresarse.

"La pintura es un lenguaje. Si no tienes nada que decir, no vale para nada."

-¿Por qué una disculpa?
-Porque en realidad la pintura es una introspección, es una indagación en uno mismo y como fruto de ella surge la obra. A mí me da lo mismo pintar un paisaje, que una abstracción, que pintar en blanco y negro, o en colores. En cada momento utilizo los medios que tengo a mi alcance y que me parecen más efectivos. En la pintura que estoy haciendo actualmente, el procedimiento que empleo es el vertido: verter pintura bien con jeringuillas, bien con frascos, bien con un pulverizador, o bien escurriendo esponjas. El concepto de verter tiene ya un significado cultural expresivo. Cualquier acto importante que pueda realizar una persona conlleva un vertido: el amor, el dolor, la propia acción, el trabajo. Estamos hablando de sudor, estamos hablando de semen, estamos hablando de lágrimas, de sangre...

-¿Resulta complicado hacer un vertido de nuestro interior?
-Es difícil y es fácil. Todo depende también de la intención; o sea, de la sinceridad. Si tu actitud frente al arte es de comunicación y de expresión, y si dominas un oficio, una técnica y además eres absolutamente sincero, es fácil.

-¿Eres auténtico?
-Procuro serlo. No me interesa lo que no es auténtico, ni lo mío ni lo de los demás. No me interesa Europa, y mucho menos América. Me interesa Africa o Sudamérica.

-¿Cómo percibes el mundo artístico en Asturias?
-Asturias y concretamente Gijón, a lo largo de este siglo, posiblemente sea una de las ciudades más importantes de España en cuanto al número de artistas plásticos. Yo tuve la oportunidad de pasarme la vida entre cuadros de artistas asturianos tradicionales, como Piñole, Valle y, luego artistas como Camin, como Antonio Suárez...


-¿Han sido tu referente esos pintores?
-Sí, pero también de otro número de artistas que llegan por los libros y que te van interesando. Asturias en ese sentido es una región riquísima.

"El hecho de que yo sea una persona muy independiente y que no se calla me ha ocasionado numerosos problemas con la Administración."

-¿Se puede vivir de la pintura?
-De la pintura-arte, se puede llegar a vivir. Yo he tardado veinticinco años en sacar algún dinero a la pintura, otra gente ha tardado menos, pero hay que estar dispuesto a pasar esa cuarentena.

-¿Te han apoyado en tu trayectoria artística?
-Te puedo decir que aún no se me ha concedido ni una beca. Bueno, se me concedió, pero más que una beca fue un insulto y no la recogí. El hecho de que yo sea una persona muy independiente y que no se calla me ha ocasionado numerosos problemas con la Administración. Yo nunca fui seleccionado para una bienal, porque no daba el nivel, y eso lo catalogaba la Administración dirigida por los políticos de turno. A partir del año 80 se me negaron todas las salas oficiales en Asturias. Nunca di el nivel para tenerme en cuenta en algún tipo de exposición organizada desde la Administración. Un individuo independiente es un individuo molesto, molesto para las derechas y molesto para las izquierdas, y si además cuando le preguntan una cosa contesta lo que piensa, es más incordio y más molesto todavía.

-¿Dices siempre lo que piensas?
-No, porque hay veces que no debes de decirlo, o porque el que lo oye a lo mejor no lo va a entender, o quizás lo va a emplear para sacarle un rendimiento que a ti no te interesa.