El pintor escritor


Autor: Paché Merayo
Publicación: El Comercio 16-5-2000
El proyecto que también está en marcha, pero no va a la velocidad del que tiene que ver con la inhumación del pintor, es la publicación de Veinticinco recuerdos de la vida de un pintor. "La editorial está trabajando en los textos autobiográficos de Valle", explicó Basagoiti, quien cree que, en pocos meses, el Evaristo Valle escritor encontrará su escenario definitivo para darse a conocer. La editorial madrileña Trama, en cuyas filas directivas hay intereses asturianos y pasión por la figura del pintor gijonés, es la encargada de publicar íntegros todos sus textos autobiográficos en un proyecto que financia el MEC. El contenido de Veinticinco recuerdos de la vida de un pintor será la propia vida de Valle, retazos de su realidad, contada de su puño y letra.

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El artista gijonés (1965) Fernando Peláez expone en la galería Cornión, de Gijón, su última colección de papeles, repleta de paisajes, barnices y aceites, impregnada de matices e imaginación.

La exposición titulada El papel del papel, como no podía ser de otro modo, permanéce abierta desde ayer y podrá ser visítada en las paredes de Cornión hasta el día 14 del próximo mes de junio.

En palabras de Ana Fernández García, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, que firma ellibro-catálogo de la exposición gijonesa, Peláez es un buscador de espejismos y realidades, que, "impaciente por descubrir la quimera de arte, busca ilusiones, imágenes. Busca la piedra filosofal de su vida artística y todo indica que ya la ha encontrado".

La especialista asegura que el artista "muestra paisajes sencillos, en los que el hombres e enfrenta a la soledad de la naturaleza", como es el caso del cuadro El mundo es ancho y ajeno.

También advierte Ana Fernández que Peláez se apropia de las riquezas heredadas por el arte. Así, incluye en sus paisajes soñados, elementos de otros cuadros, como el perro de Goya, "dotándoles de nuevo sentido".

Consigue el pintor, en definitiva, trasladar al observador que contempla su obra a sus propios paraísos privados, "nunca antes vistos, o al menos, nunca antes realizados con tanta frescura", dice la profesora de Historia.