Un buen recuerdo de Navascués


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 15-3-2001
Bellísima y muy completa la exposición de obras de José María Navascués que ha montado la galería Comión. Contando con las reducidas dimensiones de la sala, difícilmente se podría esperar algo mejor y eso significa respeto a la memoria y a la obra de quien fue en el momento de su temprana muerte el artista asturiano de mayor proyección internacional.

Aquí están representadas sus esculturas huecas, de superficie, de vacío, "como máscaras o trajes" con su personalísimo diseño y su perfecto acabado, incluyendo un emblemático casco, de quien supo hacer de la escultura un género propio, distinto a todos. Vemos sobre todo, porque el espacio es más propicio a ello, las maderas más color, o maderas más naturaleza, con sus imaginativos y fascinantes relieves y con ese tratamiento sutilísimo que combina el preciosismo estético ,con
la exaltación de la materia. Están también los dibujos y diseños, mas ascéticos, pero también dotados de. la personal magia que alentaba en toda su obra. Y como curiosidad, que sin embargo constituye interesante aportación biográfica sobre el trabajo de quien afirmaba que todas sus esculturas tenían algo de mueble, una cuna por él realizada para ese uso, sin pretensión artística expresa.
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Haría falta una gran exposición de este artista extraordinario e inolvidable, pero bueno es que mientras tanto exposiciones con tanta dignidad como esta ayuden a mantener presente en el recuerdo de la gente, y quizá le suscite el interés por tomar el camino de los museos y completar la visión de su obra, la figura de Navascués.