Cornión ofrece una minirretrospectiva de Navascués


Autor: J.C.GEA
Publicación: La Nueva España 24-2-2001
. La galería gijonesa Cornión recupera en una
, pequeña pero exquisita múestra inaugurada ayer la obra del escultor José María La galería gijonesa Cornión recupera en una pequeña pero exquisita muestra inaugurada ayer la obra del escultor José María Navascués perteneciente a los fondos de otra galería, la extinta Tantra. La exposición constituye toda una pequeña retrospectiva de Navascués.

La sala gijonesa rescata esculturas y dibujos de la extinta galería Tantra.

Agrupada bajo el título "No sabemos...", que a su vez encabeza el texto de Pepa García Pardo en el catálogo de la exposición, la obra de José María Navascués (Madrid, 1934 - 0viedo, 1979) que exhibirá Comión hasta el 21 de marzo constituye "una pequeña retrospectiva, breve pero muy representativa", de la carrera del escultor, según el galerista Amador Femández Camero.

Las catorce piezas recuperadas para la ocasión -contando cinco dibujos y un mueble, una cuna, que testimonia una faceta artesanal muy poco conocida del artista- abarcan, en efecto, varios períodos de la producción de Navascués, y no se han visto en público desde que se expusieron en la extinta sala gijonesa Tantra, de cuya colección privada pasaron a formar parte.

En la colección se incluyen varios relieves coloreados y trabajados con grafito y tinturas, más dos impresionantes "Cascos" exentos en madera negra. Los cinco dibujos de distintas épocas de Navascués aportan una visión de la delicadeza y disciplina del artista frente a la obra gráfica,e invitan a buscar las resonancias en los toques cromáticos y de grafito que el escultor incluye en los márgenes de sus relieves. Éstos, a su vez, hablan en favor de la maestría y el genio que ha hecho de Navascués uno de los grandes artistas asturianos del siglo XX y uno de los nombres clave en la escultura española contemporánea.

Con la exposición de las piezas rescatadas de la colección privada de la galería Tantra, Cornión completa una suerte de "trilogía" informal dedicada, a lo largo de los últimos años, al escultor, en la que también recuperó en su momento fondos pertenecientes a la familia de Navascués y a los dela galería catalana Trece, que apostó decididamente por el artista.

A su vez, las -tres muestras organizadas por la sala de Amador Femández complementan la exhibición permanente de la obra de José María Navascués que acoge la primera planta del Museo Casa-Natal de Jovellanos, recientemente enriquecida con la cesión en depósito de una espectacular escultura de la época negra del artista por parte del Banco Herrero.

Un factor de interés añadido es el pequeño estudio que aporta al catálogo Pepa Garda Pardo, una de las mejores conocedoras de la obra de José María Navascués. En su texto -"no sin cautela", según propia advertencia-, Pepa Garda Pardo arriesga una teoría para explicar el paso de la cerrazón, contención y corporeidad blindada de las piezas negras a las formas progresivamente más abiertas e informes del escultor. Es lo que el texto caracteriza como el paso de la "estética de la coraza" al desbordamiento y el "reconocimiento. de lo sublime" en un proceso que "recorre, en soledad de vértigo, y hasta la muerte, dos experiencias extraordinarias: la experiencia estética y la mística". Según Pepa García Pardo, ese movimiento de vaivén de lo informe y lo trascendente a lo estético y lo material es inseparable de "lo que irrumpe de modo amenazante en el imaginario de Cherna Navascués": "La perturbación de la propia comprensión de su identidad, una percepción que se le manifiesta como precaria y provisional".