Cornión reúne toda la intensidad y poder creador de Navascués en una singular...


Autor: Paché Merayo
Publicación: El Comercio 23-2-2001
Cerca ya dé cumplirse el. primer cuarto de siglo de la muerte de José María Navascúes, su obra se presenta en las paredes de la gijonesagalería Comión como el mejor de los homenajes a su recuerdo. Amador Femández ha reunido un conjunto de esculturas y dibujos que representan todas sus etapas,- facetas y - poder creador.

Maderas moldeadas como barro mojado, dibujos creados como versos y una cuna, que rompe la secuencia delicada de corvas. insinuantes, pero propone otra mirada nueva hacia ,un Navascués (Madrid, 1934, Oviedo, 1979) entrañable, Es la cama que el escultor hizo para celebrar el nacimiento del hijo de un amigo que ahora quiere devolver el gesto mostrándola a quien se pasee estos días, a partir de hoy a las ocho de la noche, por la librería-galería Cornión.

Recordaban ayer en la sala que José María Navascués diseñó muchos muebles, no sólo el que ahora se une a sus mayores expresiones de talento creador, y que lo hace, en palabras del propietario de la galería, Amador Femández, "sólo como una anécdota".

El conjunto expuesto supone, según Fernández, una singular retrospectiva, ya que "recorre todas las creaciones representativas de su trayectoria", Pertenece a los fondos de la desaparecida galería Tantra y se presenta con el título No sabemos... , en referencia a las incógnitas que quedaron sobre la vida de Navascués tras su muerte, De eso sabe más que nadie Pepa Pardo, que firma el texto del pequeño catálogo, y que es quizá una de las personas que más han indagado en el Navascués místico y más pasión han mostrado por el Navascués escultor, pintor y creador.

En, No sabemos.. están representados sus dibujos más deliciosos, en los que combina lápices de color con aerógrafo; están las maderas con color; la serie clásica de los tablones, la limitadísima dé as maderas sobre peana, la de los relieves inyectados de espacio y la de las maderas oscuras y humanas, la misma que ocupa lugar privilegiado en el Museo de Gijón-Casa Natal de Jovellanos y que con el paso del tiempo se ha convertido en una muestra rotunda de poder.

Más por ver que por vender "Es una pieza magnífica", decía ayer Amador Fernández, mientras buscaba para una de las dos obras, que pertenecen a esa última y más conocida serie un espacio destacado en la sala.

Su precio, el más alto de la colección. "Unos cuantos millones", decía el propietario de Cornión, seguro de la curiosidad quedaba saldada con esa inconcrección y seguro también de que pocos requerirán en los próximos días la cifra exacta. Y es que exposiciones como ésta se hacen por placer y no por negocio.

"Sé que no voy a vender nada o casi", confesaba mientras acariciaba la madera y buscaba con sumo cuidado que las luces no la dañaran, "pero no importa, tenía ganas de colgar estas obras y lo he hecho".