Una exposición deseada


Autor: Eladio Martín
Publicación: El Comercio 20-12-1997

Rubio Camín vuelve a la pintura 36 años después El artista Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929) inauguró, en la tarde de ayer, en la gijonesa galería Cornión, una de sus exposiciones más esperadas: Los celajes y su luz. La muestra, sugerida de forma insistente por su amigo Francisco Carantoña, tristemente desaparecido, tiene como aliciente el poder contemplar de nuevo al Rubio Camín pintor.

Joaquín Rubio Camín ha vuelto a la gran pintura tras treinta y seis años de éxitos escultórícos, en los que, no obstante, nunca abandonó la realización periódica de ilustraciones, pequeños pasteles, colages y obra gráfica.

Desde ayer, las paredes de la galería Cornión, de Gijón, exhiben sus recientes lienzos, para los que el artista gijonés ha elegido casi exclusivamente materia acrílica, en lugar de los óleos de antaño. Numerosos amigos y admiradores de Camín se reunieron con él en la sala para contemplar sus renacientes aventuras pictóricas, sorprendentes en sus ricas soluciones plásticas y su emotiva luminosidad.

La muestra, bajo el título Los celajes y su luz, reúne cuadros de varios formatos con temáticas paisajísticas, cierto aire metafísico y numerosas naturalezas muertas de excelente factura.

Grandes elogios
Los elogios fueron unánimes. Parece que fue ayer cuando Camín, que quería conocerlo todo como artista, se pasó en 1960 a las tres dimensiones, tras un proceso sintético y constructivo en el campo de la pintura que derivó hacia ese lógico desenlace de aceros, hormigones y maderas.

Hoy, el resultado de la frenética actividad que le viene obsesionando últimamente en Valdediós no puede ser más sorprendente. Equilibrando su enorme experiencia'en diversos terrenos con la fresca ilusión del novel, el pintor ha empleado aquí la misma paleta de su juventud, pero sus conocidos gasómetros y paisajes urbanos se han convertido en escenas abiertas y serenas; aquellos ocres mates se tornaron hacia una amplia claridad, traduciéndose en nubes de infinitos matices, en esos celajes inmensos que dan título a la exposición surgiendo de toda una vida de encuentros, recuerdos y vivencias.

Como se explica en el catálogo de la exposición, Camín sigue tratando de pintar sin concesiones, para sí mismo, sin servilismos ni ataduras de ningún tipo, y eso le permite ciertas libertades representativas, explayándose entre trazos gestuales, figuras hechas con gamas soñadas y masas utópicas, pero compositivamente válidas.

Breve confesión
Así, sin complejidades cónceptuales, su obra se brinda como una breve confesión que, según el texto, «relata la génesis de este retorno». Retorno que, hace unos meses, el ex director de EL COMERCIO, Francisco Carantoña, le sugirió al artista en uno de sus frecuentes encuentros en Cornión. Por eso estos días, sin duda, su memoria también estará allí, contemplando los colores de esta sugerente muestra.