Retratos mutuos para un aniversario


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 4-10-1991
Retratos mutuos para un aniversario
MELQUIADES ALVAREZ,
JOSE ARIAS, CAMIN,
JULIO CASTAÑO, REYES DIAZ,
JOSEFINA JUNCO,
PELAYO ORTEGA,
RAMON PRENDES,
REDRUELLO, JAVIER DEL RIO,
ANTONIO SUAREZ. PINTURAS.

E n este año de 1991, se cumplen diez desde la inauguración de la Galería-Librería Cornión. Y si en cualquier caso el aniversario de una galería de arte siempre es buena noticia para la cultura, en éste hay que añadir que se alcanza con una trayectoria más que notable, desde la discreción de que siempre ha hecho gala Amador Fernández y lo reducido de su espacio dedicado al arte, que no impedido importantes exposiciones de destacados pintores asturianos y que incluye su presencia en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid.

Para conmemorar este décimo aniversario, presenta Cornión una exposición de retratos mutuos realizados entre pintores de la galería a los que une, además de esta coincidencia, la amistad. Así que ahora que en Madrid se presenta por la Fundación Cultural Mapfre Vida una importante exposición de autorretratos, género poco estudiado y mostrado en España pese a su indudable interés, tenemos en Gijón una muestra de un género aún más escaso de ver y por lo menos tan interesante. En lugar de presentarnos al pintor ante sí mismo y ante el espejo, nos lo presenta visto por otro pintor y el narcisismo que puede subyacer en el autorretrato es sustituido por la fraternidad.

En esta exposición, Melquiades Alvarez pinta a Josefina Junco, José Arias a Javier del Río, Rubio Camín a Ramón Prendes, Fernando Redruello a Julio Castaño, Reyes Díaz a Melquiades Alvarez y a ella misma, único autorretrato por no dejar sola a su pareja, Josefina Junco a Camín, Pelayo Ortega a Antonio Suárez, Ramón Prendes a José Arias, Fernando Redruello a Julio Castaño, Javier del Río a Reyes Díaz, y Antonio Suárez a Pelayo Ortega. Si no me he perdido en esta mutualidad, son Pelayo Ortega y Antonio Suárez los únicos que se devuelven el retrato. En todo caso todas las obras unen a los valores plásticos indudables en estos artistas un interesante perfil psicológico, desde el modiglianesco rostro de Reyes Díaz a la panteísta interpretación de Camín reinando sobre una naturaleza naif y con cara de sacar la lengua cuando pinta.

Con motivo de la exposición, ha editado Amador uno de esos pequeños libritos que suele publicar de vez en cuando y que en esta ocasión reproduce en color todos los cuadros expuestos. Lleva también un interesante prólogo de Francisco Carantoña y unos breves textos, verdaderamente deliciosos, de Miguel Mingotes. De él tomé ese Camín sacándose la lengua cuando pinta y siento no tener espacio para comentar alguna ocurrencia más, aunque bien mirado esa «cabeza de Pelayo Ortega que él destina a la iglesia de San Félix, Santo Cristo, de Candás», me parezca a mí más bien joseantoniana.

Total, una exposición que gusta ver y unos cuadros que apetecería a más de uno comprar si no fuera porque la muestra no es venal.