Horizonte Sur-Mer


Autor: Eduardo Galguera
Publicación: La Voz de Asturias 22-12-1994
Compartiendo sala en Cornión, como invitados a una gran fiesta donde no falta casi nadie, 17 creadores de distinta procedencia y concepción artística, participan en la más completa exposición monográfica que se haya hecho sobre Gijón, 'donde se rinde homenaje a la ciudad, sus símbolos y sus referencias.

Es posible que hablar de arte gijonés a estas alturas suene a rancios tópicos que convendría eludir para no caer en viejas batallas localistas. Pero resulta inevitable reiterar que la capital de la Costa Verde siempre ha tenido una especial relevancia dentro del panorama creativo de esta región, cuyo mapa semeja un sílex y donde la luz se rompe y escasea.

Tal vez por ello, la exposición colectiva que puede verse estos días en la galería Cornión haga honor a su título -Gijón Sur-Mer y recuerde que esta ciudad fue -y sigue siendo- un excelente caldo de cultivo para las artes plásticas asturianas, no tanto como cantera de creadores como de lugar elegido por muchos de ellos para trabajar y vivir.

Gijón Sur-Mer no es, en absoluto, una exposición navideña más, convocada con fines comerciales y pensada para el consumo trivial de estas fechas, sino la respuesta más explícita del hervidero creativo gijonés al espectador de a pie, al ciudadano sin más, al hombre de todas partes que va y viene a Gijón -ciudad metropolitana, horizontal y abierta a los cuatro vientos-, a todo aquel -en fin- que cree en el arte a secas, con la única pretensión de disfrutar un cuadro con los ojos de un niño.

Diecisiete artistas representativos del último siglo de arte gijonés se cruzan miradas desde el pequeño escaparate de Cornión, uno de los principales impulsores del arte asturiano en los últimos años. Bajo prismas y concepciones muy distintas, pero con el nexo común de la temática y el compromiso estético, los autores más significativos de las últimas décadas se dan cita en un espacio sin tiempo, a los que se suman varias obras de Evaristo Valle y Nicanor Piñole, maestros incuestionables de la pintura asturiana actual, cedidos para la ocasión por Francisco Carantoña.

Bajo la singular mirada de Camín, Pablo Maojo, Rodolfo. Pico, Josefina Junco, Pelayo Ortega, Antonio Suárez, Javier del Río, Humberto, Fernando Redruello y otros, las calles y muelles de Gijón, la playa de San Lorenzo, los barrios industriales, los símbolos y referencias de la ciudad -como el Elogio del horizonte- trepan literalmente por las paredes de la galería, hasta un total de 80 piezas que no
dejan espacios muertos y casi se tocan, conformando puzles cuadrangulares.

Los balcones, tejados y chimeneas se abren paso entre humos y sombras, entre luces y lluvia, hacia un mar siempre de fondo, que se intuye o imagina. Gijón ya no es Gijón, sino una villa Sur-Mer, la ciudad a la que todos hemos ido a parar de cualquier forma, recogida en 80 instantáneas a todo color por los mejores testigos de cada momento. Porque, en realidad, todos los caminos conducen al horizonte.