"A veces, hay que dar muchas vueltas para volver al principio"


Autor: Paché Merayo
Publicación: a Nueva España 4-6-2002
La galería Cornión se convierte, a partir de esta tarde, en escenario de un nuevo encuentro con la pintura de Josefina Junco. Una colección de telas de distintos formatos -todos implicados en el juego- ,llenas de horizonte, recuerdos, olores y búsquedas.

-Llama la atención a estas alturas de su trayectoria que al presentarse en el catálogo insista en el hecho de ser autodidacta.
-Me ha costado mucho esfuerzo fonnarme a mí misma. No ha sido gratuito, siempre estoy persiguiendo el conocimiento, leyendolo todo, buscando. Ahora, creo que en mi trabajo hay un dominio, aunque considero que hay tanto de dominio como de inseguridad, pero lo que nunca falta es la búsqueda. Creo mucho en lo que hago porque mi pintura es sincera.

-En sus cuadros el tiempo está marcado hasta con números romanos. Llega, incluso, a hacerse oír. ¿Cuál es su relación?
-El tiempo y yo tenemos un contencioso. Es un tema interesante en mi pintura que tiene la necesidad de renovar el pasado y de acercar el futuro. Lo curioso es que al pensar en presente recuerdo aquello de "Hoy ya és ayer y mañana no ha llegado, pero está en el punto de llegar". Siento la necesidad de mantener viva la memoria, de no dejar que ni la muerte se lleve los recuerdos, los amigos.

-¿Logra que se queden?
-Al pintar los recuerdos, logro el desahogo, la permanencia del sentimiento. La presencia de los que se fueron.
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-Los lienzos tan dispares en tamaño y forma, ¿qué aportan a esa búsqueda, además de puro escenario?
-Muchas cosas más. El espacio en el que trabajas es fundamental, sobre todo para mí por ser una constante admiradora del horizonte. Creo que contemplar el horizonte de Gijón, su mar, es uno de los mejores ejercicios de pintura y de belleza. Parezco estar obligada a la horizontalidad. Sin embargo, la forma de la ventana de mi estudio, totalmente vertical, me plantea otras visiones.

-¿Se atreve a hablar del horizante tal y cama están las cosas?
_Mi obra no es coyuntural. Los cuadros están pintados desde hace muchos meses y, aunque defienden esa imagen de una ciudad con horizonte que espera sus barcos, no hablan de lo que está a punto de ocurrir, sino de mi percepción de un lugar.

-Cuando habla de su visión, de pintar desde su ventana, uno espera encontrar grandes planos generales. Aquellos que voléaban la playa entera de Gijón sobre una de sus telas. Pero ahora acerca la mirada y vemos detalles, primeros planos.
-He sentido un placer inmenso al magnificar las flores de cerezo o los melocotoneros. De todos modos, sigo hallando un gusto especial en el detalle, pero sé que no puede descender siempre a él. Por eso busco el horizonte.

-lQué siente al mirar sus primeros cuadros?
-Sorpresa, a veces, distancia, pero, en ocasiones, vuelves a lo que dejaste para profundizarlo.Y es que, a veces, hay que dar muchas vueltas para volver al principio.

-Su obra y la de otros muchos pintores de su generación ya tiene identidad de lugar. ¿Se puede hablar de una pintura asturiana?
-Estoy convencida. Tenemos una presencia contundente, con rasgos muy definidos que nos dan personalidad, pero los políticos no lo saben y no hacen nada pórque esta identidad se conozca fuerade la región.
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-Hablando de políticos, ¿qué opina del proyecto de Centro de Arte Contemporáneo?
-Al Centro de Arte Contemporáneo le pido, sobre todo, que no sea un mausoleo, sino un lugar vivo, un lugar que todos podamos identificar con el siglo XXI.