Situaciones cerámicas


Autor: Jaime Luis Martín
Publicación: La Nueva España 26-9-2000
Ángel Domínguez Gil (Gijón, 1956) es más conocido en Avilés por su labor docente en la Escuela Municipal de Cerámica que por su trabajo artístico. Este desconocimiento, motivado; en parte por su culpa, por su escaso empeño en figurar, por su carácter silencioso poco dado á alharacas, no ha bastado para privarnos de conocer una obra que se ha venido mostrando desde el año 1983 en diversas exposiciones colectivas, algunas de tanta importancia como "Asturias: la nueva cerámica" (1990).

Sin embargo, no había mostrado su obra de forma individual desde 1989 en una exposición organizada por la Fundación Municipal de Cultura de Castrillón.
Anteriormente lo había hecho en el Museo Escuela Municipal de Cerámica de Avilés, gracias a una ayuda concedida por lá Consejería de Cultura a la primera exposición individual.

La exposición en la galería Cornión de Gijón, que se puede contemplar hasta el 11 de octubre, supone, pues, su tercera muestra individual en algo más de una década.
Pero estos silencios expositivos tienen mucho que ver con sus preocupaciones artísticas y la honradez en los planteamientos de alguien que prefiere expresarse cuando realmente tiene algo que decir.

Tal sería el caso de estos trabajos que bajo la denominación "Situaciones" reúne una serie de piezas de singular belleza expresiva. Todo surgiría tras un viaje a Portugal al contemplar la sencillez y las posibilidades de los azulejos.

A partir de ahí, recrea, utilizando como soporte de los mismos azulejos un mundo personal, mediante personajes distorsionados, animales, rostros, símbolos u objetos.
Estos elementos iconográficos sencillos y primitivos recrean una especie de autobiografía del artista y bien mostrándose aislados, bien en series, relacionándose unos con otros, tienen- el encanto de la aventura, del relato, sin perder un ápice de su halo mágico, de su fuerza plástica.

La técnica es similar en todos ellos. Sobre un fondo rojo, verde o amarillo se sitúa el personaje en tono negro. El contraste de color acentúa la figura o el motivo pero tambiél1 imprime un ritmo alegre no exento de cierta dulzura.

Es un mundo de imágenes frescas, puras, que invitan a la contemplación, al goce.
Ángel Dominguez Gil nos ha mostrado una vez más que merece la pena esperar, qüe sus silencios tienen un motivo, que lejos de la fácil palabrería está la labor callada de un artista que trabaja con los iconos de la vida, qu.e cualquier técnica es buena cuando se tiene algo que contar y que en cualquier caso la cerámica es un mero soporte para estas situaciones.

Todo un relato de arte que sin' lugar a dudas merece la pena contemplar.