Ramón Isidoro, armoniosas polifonías.


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 7-11-2002
Ya se sabe que las superficies de Ramón Isidoro pueden permanecer en silenciosa y plana calma monocromática, como volcanes dormidos, o entrar en sensorial activación pictórica, aunque siempre de expresividad contenida, y que desde hace algún tiempo convive ambas maneras en sus conocidos dípticos en las obras de mayor formato. En las que realiza sobre papel, se permite ser más lirico y sensual y, en sus últimas exposiciones, ha dejado patente un acercamiento sinestético a la inspiración musical, ilusión sensorial ya anunciada desde los títulos.

Hace poco tiempo, en la muestra "Suite" de la galería Amaga de Avilés, estas obras se caracterizaban por poner un mayor énfasis en el protagonismo de la pincelada, que era larga y vertical, gruesa y densa de veladuras, produciendo un suave movimiento virtual ondulante y un intenso clima emocional. Ahora en Cornión, "Music and living films", los ritmos son horizontales y de mayor adelgazamiento lineal, aunque también de refinado tratamiento pictórico. Además, y como novedad, Ramón Isidoro se permite también cierto romántico barroquismo al aplicar sobre esas tramas una serie de azorosas manchas en coincidencia cromática con ellas y que debemos abstenemos de comparar con los pétalos de Antonio Murado. Es, creo yo, un escape hacia lo lírico que se permite ún artista que precisamente tiene la vena lírica muy acusada pero al mismo tiempo un pensamiento conceptual de la pintura que le lleva a planteamientos de mayor contención y esencialidad.

En cualquier caso, Ramón Isidoro, ya que de música hablamos, compone una exposición a dos voces pero de armoniosa polifonía.