Puente regresa a la sala Cornión con sus collages geométricos


Autor: J.L.Argüelles
Publicación: La Nueva España 8-02-2018
El artista es una institución de la vida cultural cántabra por su labor en Sala Robayera, donde acogió a los pintores asturianos.

Al artista cántabro Juan Manuel Puente (Torrelavega, 1951) le bastan unos trozos de cartón o papel, un poco de cola y unas tijeras para crear las geometrías de sus universos minimalistas. De ahí que resulte apropiado el título que ha elegido para la exposición que inaugurará mañana en la galería Cornión, "Espacio y forma". Formas, por tanto, que surgen como una matemática de la reinvención espacial y que se nutren de una las tradiciones de la historia del arte.

Es la tercera exposición de Puente en la galería que dirige Amador Fernández en la gijonesa calle de la Merced. El artista, que se inició en la pintura bajo la influencia de algunas de las líneas del informalismo español, está considerado como una institución cultural en Cantabria por la labor que ha desarrollado al frente de Sala Robayera, en el municipio de Miengo. Una instalación que dirigió con criterio y sensibilidad desde 1988 hasta 2013. Y cuyas puertas abrió a algunos de los artistas asturianos más importantes de las últimas décadas: de Rubio Camín o Maojo a Melquíades Álvarez.

La última comparecencia de Puente en Gijón fue en el 2012, con la serie pictórica "Mirar, pensar el horizonte". Ocho años antes, también en Cornión, expuso "En lo profundo de la tierra roja". El poeta Rafael Fombellida, cántabro asimismo, ha escrito de su paisano: "Y Puente después de sí, después de la inmersión en las cuestiones trascendentes, el origen y el fin, 'el lado de la vida no visible' -como quería Rilke-; después del pesimismo de la tierra, de la problemática fugacidad, de las solicitudes del horizonte, pero desde su mismo ideario humanista y metafísico ahora sobrepasado en claro y diáfano, crea una nueva obra presidida por una nueva forma".

Puente ha creado una inquieta propuesta artística desde que en 1975 expuso por primera vez en su ciudad natal, en Torrelavega. Más de cuatro de décadas de intensa dedicación y a las que se hizo repaso en el verano de hace dos años, en Miengo, con "De tierra y silencios", una sólida retrospectiva en la que los aficionados pudieron seguir la solidez de una trayectoria marcada por la infatigable indagación plástica.