Pelayo v Javier Ortega, una alternativa histórica


Autor: Rubén Suárez
Publicación: La Nueva España 17-10-2019
"Dimensional Flush'; un proyecto de arte digital que es también una primera exposición individual.

De nuevo una gran exposición en la galería Cornión, y protagonizada, como suele suceder, por el arte asturiano, aunque en esa ocasión sería noticia en cualquier otro lugar de España, porque siempre lo es cada muestra de la obra de Pelayo Ortega y más si, como ahora ocurre, lleva aparejada la oportunidad de ver la primera exposición de su hijo Javier que, como los seguidores de Pelayo saben, ha sido con frecuencia personaje e inspiración en la obra del artista de Mieres. Es una primicia que el hoy pintor de la Marlborough ha querido reservar para Gijón, y para su galería de siempre.

Y es una suerte porque, como la galería es un lujo, se puede permitir dedicar la planta superior, más luz, más pared, más espacio, a la pintura de Pelayo, siendo la parte inferior, más oscura, techo más bajo, espacio más reducido, íntimo y concentrado, más adecuado parea instalar el proyecto "Dimensional Flush", espectaculares imágenes de arte digital, madera, aluminio, metacrilato y luces led, de Javier.

Sobre la obra de Pelayo Ortega, los aficionados asturianos al arte saben bien de sus características, de la calidad y personalidad de una pintura bien conocida y reconocida, de la que además tienen noticia mediante las exposiciones que periódicamente muestra Cornión, y ahora mismo una muy interesante en As Quintas, en La Caridad. Pero, como siempre sucede, ésta, que es de obra última,
tiene desde las características de incomparable originalidad de su estilo a particularidades dignas de reflexión. Por ejemplo, la imagen que ilustra estas lineas pertenece a las que suelo llamar de "campo de la pintura' - que fue título de una exposición suya- en la época de los homenajes aVan Gogh, y llama la atención, laberíntica, intrincada, de un enmarañado expresionismo, gruesas líneas errantes, cromatismo intenso, amalgama de objetos, formas y elementos, y puede ser resumen de una época de su pintura. Si ahora contemplamos otra, de parecido gran formato y situada a la entrada, vemos únicamente los restos de un árbol seco, negro, se supone que quemado. No lo tengo más que en la memoria, pero su figura escueta y acabada se asienta con firmeza en el centro del cuadro y, aún atrapado en su soledad, posee una presencia y una energía sorprendentes y crea y da sentido al espacio de la obra junto a dos leves y desflecadas rayas horizontales, sobre amplios planos de diferente color. Estas obras no pueden ser más diferentes, pero cualquiera que conozca la pintura de Pelayo Ortega se las adjudicaría sin dudar en cualquier circunstancia. Ambas son admirables. También me llama la atención la presencia en algunas pinturas de un personaje que no es precisamente la del hombre que camina, sino que, aunque incluido en el cuadro, inmóvil, anclado en el suelo, parece sin embargo compartir con el espectador el espacio de la contemplación.

Por otra parte, conocer la obra de Javier Ortega supone una doble satisfacción, la de contemplar una magnífica exposición de arte y la de tener constancia de que -otra técnica, otro planteamiento plástico- estamos ante otro artista llamado a ser también importante y reconocido, y sin necesidad de "matar al padre", como en estos casos suele decirse en el mundo de la pintura, porque tiene recursos para sobrevivirle con éxito.

Con su "Dimensional Flush", Javier Ortega ha creado un virtual universo digital de luces, formas y figuras con capacidad metafórica y hondura metafísica que despierta intensas sugestiones estéticas y emocionales e incita tanto al placer de mirar como a la reflexión sobre el ser y el universo. Su lenguaje artístico conjuga la técnica digital con recursos pictóricos para crear espectaculares imágenes de notable belleza formal y sutiles matices oníricos. Siendo sus obras independientes y con diferentes motivos, consiguen un clímax de sensibilización artística que suele ser privativo de los planteamientos instalacionistas.