Reinicio, renovación y relevo en la histórica galería Cornión.

26 Diciembre 2018
La sala gijonesa, librería también hasta hace unos meses, reabre exclusivamente como espacio de arte y su fundador, Amador Fernández, pasa el testigo a su hija Elsa.

La pintura y la escultura asturianas del XX y del XXI saludan la refundación de Cornión

J. C. G. - La Voz de Asturias
GIJÓN 25/12/2018

En mayo de 2019, la galería Cornión cumplirá 37 años. No es una cifra despreciable, tratándose de una sala de arte en Asturias e incluyendo en el trasfondo de esa biografía al menos dos periodos de crisis económica generalizada. Pero quizá puedan parecer aun así pocos años para hablar de galería «histórica». No es así: el espacio de arte que fundó Amador Fernández en marzo de 1981 lo es, no tanto por su veteranía como por el hecho de haber sido una de las plataformas fundamentales en la promoción del arte asturiano contemporáneo más allá de Asturias. Ahora Cornión añade más historia a su historia con su ampliación y sangre nueva al frente. Acaba de reabrir con casi 300 metros cuadrados de espacio en su mismo local de la calle de La Merced añadiendo al de la sala del sótano todo el que hasta ahora ocupaba la librería, y Elsa Fernández, criada entre arte y artistas y luego formada como historiadora del arte, se incorpora a la empresa familiar. La muestra con la que Cornión reanuda el camino tras unas semanas de reformas es Miradas eclécticas, una muestra con mucho de repaso autobiográfico y con no poco de antología de la plástica asturiana por la que ha apostado Amador Fernández.

«Ha quedado sin duda uno de los mejores espacios expositivos en España», comenta, en su primera visita a la renovada sala, uno de los pintores-fetiche de Cornión, Pelayo Ortega, una de cuyas obras recientes, espectacular en su colorido, ocupa el sitio de siempre del mierense afincado en Gijón: el paño sobre la escalera donde de manera permanente han hecho compañía a la vida de Cornión algunas obras suyas. Ahora, esas escaleras siguen dando acceso a lo que hasta el momento era la sala de exposiciones, empequeñecida al lado del extenso y luminoso espacio de la planta baja, donde estaba la librería. Las cuatro grandes cristaleras que dan a La Merced dejan entrar luz a raudales en un espacio donde no hay zonas escondidas ni recodos. Para quien quiera recorrer la historia que relata Miradas eclécticas con orden cronológico -que es también el de una parte importante de historia del arte asturiano desde mediados del siglo pasado hasta el momento- lo mejor es empezar desde el sótano. Allí se expone la obra de algunos de los grandes forjadores del cambio de tercio hacia la modernidad en la plástica de la región -Nicanor Piñole, Camín, Antonio Suárez, Aurelio Suárez, Orlando Pelayo...- junto a artistas más jóvenes pero también ya fallecidos como Navascués -representado por tres espléndidas esculturas- o Javier del Río. Junto a ellos, se expone una pieza de un artista no asturiano Eduardo Arroyo, también ya desaparecido, y otra de la mejor época de un asturiano, Bartolomé, este felizmente entre los vivos. No exagera Amador Fernández cuando dice que todas ellas son «dignas de estar en un museo». Algunas, de hecho, lo han estado, como el espléndido Antonio Suárez del 1962 que rodó por el MoMA y el Guggenheim neoyorquinos junto a sus compañeros de El Paso, que fue vendido hace unas décadas por la galería y que, como hijo pródigo, ha vuelto a ella.

En la planta superior, se muestra la obra en curso de la mayor parte de los artistas vinculados a Cornión, desde el propio Pelayo Ortega hasta Edgar Plans, pasando por Arias, Fega, Victorero, Maojo, Rollón, Yamaguchi, Santamarta... en un recorrido que en verdad hace buena la alusión al eclecticismo del título, marca de la casa dentro de una línea de amor por la plástica 'cálida' y de intensa carga poética, y a menudo literaria, que Amador Fernández ha mantenido en una galería que, al fin y al cabo, también fue siempre casa de libros. En los próximos meses, se dejará ver también como un local donde las exposiciones se rodearán de actividades complementarias, como presentaciones y charlas, para dar nuevo brío a su agenda.