2 Enero 2019

Con más gente joven, en Gijón se arreglarían muchísimas cosas

Elsa Fernández, que se incorpora como galerista al negocio familiar en la reinaugurada Cornión, defiende que «la gente de Gijón es digna de enmarcar»

J. C. GEA - La Voz de Asturias

Nombre Elsa Fernández de la Rosa. Edad 37 años. Lugar de nacimiento Gijón. Ocupación Galerista.

-¿Algún motivo en particular para dar hoy los buenos días?-Claro, siempre hay algún motivo. Ahora mismo estamos en Navidad y con la nueva galería recién inaugurada, así que estamos en un momento bastante dulce.

-¿A qué hora se ha levantado?-Estos días que no hay cole, un poco más tarde. Habitualmente a las 7.-¿Con qué pie?-Yo intento levantarme siempre con el derecho, si luego el día se tuerce ya es otra historia.

-¿Qué ha desayunado?-Un poco de jamón ibérico y un colacao. Lo que me permite la dieta.

-¿Y con qué noticia, buena o mala, se ha desayunado?-Con ninguna, las noticias las dejo para más tarde. Tal y como está el panorama no quiero que me amarguen el desayuno.

-¿Su primera alegría de hoy?-Por las mañanas las alegrías me las da mi hija Gala, que ahora tiene tres años. Está en una etapa muy divertida y siempre te sorprende con algo.

-¿Su primer cabreo?-Pues lo que decía antes, los cabreos llegan cuando abro el periódico y empiezo a leer las noticias.

-Imagínese que se levanta alcaldesa, ¿qué deberes se pondría para hoy?-Buscaría un equipo de expertos para tratar de mejorar las condiciones del comercio en Gijón. Es una pena pasear por el centro de la ciudad y ver tantos locales cerrados o a punto de hacerlo… Las tiendas dan vida a la ciudad y hay que ayudarlas de alguna manera.

-Si yo fuese foriatu y quisiese comprarle un cuadro que resumiese la esencia de Gijón, ¿qué me vendería?-¿Sólo le puedo vender uno? ¡Hay tantas cosas! Piñole tiene los mejores cuadros del Gijón del siglo pasado, pero también Pelayo Ortega o Javier del Río tienen cuadros estupendos con rincones muy conocidos de la ciudad como telón de fondo.

-¿Qué considera lo más digno de enmarcar de esta ciudad?-La gente. Estamos en una ciudad abierta, acogedora y donde se puede pasar muy bien, y eso es gracias a su gente.

-¿Y lo que jamás merecería que le pusieran un marco?-La fachada del Muro de San Lorenzo. Es una pena que en su día hayan dejado construir unos edificios tan altos y tan feos en primera línea de playa.

-¿De qué colores habría que pintar el cielo de Gijón? ¿El gris de siempre o más gris humo?-¿Y no podemos pintarlo de colores? Tenemos que ser un poco más optimistas, el gris acaba siendo muy deprimente.

-¿Y la mar de San Lorenzo?-Eso sí que es difícil. Si nos asomáramos cada día a la barandilla de la playa veríamos el mar de un color diferente, así que podemos pintarlo como queramos.

-En la cultura local, ¿cuánto se hace para la galería?-Desgraciadamente, demasiado.-¿Qué está pidiendo a gritos en Gijón una buena mano de pintura?-Las comunicaciones. Pero no solo las de Gijón, las de toda Asturias, que nos tienen muy aislados.

-Le proponen la venta de una escultura para sustituir al Pelayo de la Plaza del Marqués. ¿Qué sugeriría?-Sinceramente, nada. Pelayo debe quedarse donde está, es uno de los símbolos de Gijón y hay muchos otros sitios donde poder poner una escultura. Dígame otra ubicación y seguro que podemos encajar algo de Pablo Maojo, Amancio, Ernesto Knörr o Tadanori Yamaguchi.

-Pínteme un cuadro del Gijón del futuro.-Pues creo que Gijón será una ciudad más grande, que va a absorber mucha población de otras zonas de Asturias, y que estará muy orientada hacia el turismo y el ocio. No lo sé, puede que ese sea el camino a seguir.

-Si cierra los ojos, ¿con qué exposición sueña para su galería?-Sueño con encontrar un buen puñado de artistas jóvenes, de mi generación, que merezcan la pena y le den un soplo de aire fresco a la galería. Y en eso es en lo que vamos a trabajar, a ver si el sueño se hace realidad.

-¿Dónde le gusta perderse en esta ciudad?-Las zonas de Cimavilla, La Ruta y El Muelle son mis favoritas. Pero cuando de verdad quiero perderme lo que hago es salir de Gijón, es la única manera de cambiar un poco el chip.

-¿A qué le gustaría que la Lloca del Rinconín le dijese adiós para siempre?-A la violencia, sea del tipo que sea. Últimamente parece que el mundo se ha vuelto un poco loco y eso es algo que asusta. ¡Y a veces mucho!

-¿Qué es lo mejor que se puede comer y beber en esta ciudad? -Prácticamente cualquier cosa, es muy difícil comer o beber mal en Gijón.

-¿Qué le falta a Gijón para ser perfecta?-Gente joven, con más gente joven se arreglarían muchísimas cosas.

-¿Y algo que no le gustaría ver en ella ni en pintura?Pues qué le voy a decir, no me gusta nada cuando se habla en las noticias de la contaminación del aire o del mar. Hay que acabar con esa lacra.

-¿A quién mandaría a ver la ballena?Pues hay veces que mandaría a mi padre, cuando se encierra en sus pensamientos y no escucha… Aunque, realmente, la lista de gente es muy larga.

-¿Y a quién invitaría a unos culines con dos docenas de oricios para acabar el día?-A mis amigos, por supuesto. Después de estar todo el día trabajando no hay nada mejor que relajarse y echarse unas risas con los amigos de siempre, con oricios o sin ellos.

-¿Qué les va a desear hoy a sus paisanos y paisanas antes de echarse a dormir?-Que el 2019 sea un año estupendo para todos.