8 Marzo 2020

La naturaleza en blanco sobre blanco

El escultor japonés Tadanori Yamaguchi expone en Cornión 24 piezas de mármol en las que representa con volúmenes los relámpagos, las olas y el crepitar del fuego

Representar la naturaleza en colores blancos sobre un fondo blanco. Ese es el complicado reto que se marcó el escultor japonés Tadanori Yamaguchi. Una prueba que superó con éxito y que se muestra en la galería Cornión de Gijón desde ayer y hasta el 30 del mes que viene. Se trata de 24 piezas de mármoles de Carrara y Macael tratadas con mimo y dedicación por el artista, afincado hace años en el Principado.

"Antes compaginaba colores, pero en ésta no quise hacerlo. Quise trabajar blanco sobre blanco", remarca Yamaguchi, que explica que el objetivo que buscó con su obra fue "investigar la naturaleza para captarla y transmitirla". Así, unas piezas representan la caída de relámpagos, su forma y su luz. Otras, sinuosas ramas de árboles. Otras más, la ondulación de las olas. También el crepitar del fuego. Una obsesión por captar lo efímero que siempre ha buscado Yamaguchi en su carrera.

"Puedes pasarte horas observando una llama de fuego, porque nunca se repite las formas que crea", explica el artista. Algo que también ocurre con las olas del mar. "Por eso son tan relajantes", remarca. Una tranquilidad que transmiten sus obras, por lo neutro del tono, la suavidad de sus formas y la nobleza de los materiales. "Es a lo que aspiro", confirma.

La muestra recoge también una parte de pinturas "que inventé", explica. Todas ellas están conformadas por varias capas de pigmento trabajadas con cuchillas para rayarlas y sacar volumen, "por mi esencia de escultor", enfatiza.

"Es uno de los escultores más importantes de los que trabajan en Asturias", explicó en la apertura de la exposición la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo Ana Fernández, que valora "la vuelta de tuerca" que Yamaguchi da en su obra, siempre muy "geométrica y con gran influencia orgánica". Fernández alabó el "sentido minucioso y reflexivo" del artista. Minuciosidad para captar la esencia de la naturaleza, como "la erosión o las formas que crean los cauces de los ríos y el rastro del mar sobre la arena". Pero también minuciosidad para "conocer el material y saber cómo trabajarlo, dedicándole horas" para conseguir así "que un producto de calidad diga algo".

Gijón, J. M. Requena
La Nueva España