5 Julio 2020

Nicolas Cancio en PhotoESPAÑA 2020

UNA TIERRA LEVE

Al fotografiar con atención un árbol, una montaña o una cara vamos recogiendo fragmentos con los que construir el paisaje de nuestra memoria. Anotamos reflexiones, inquietudes y dejamos el recuerdo de las certezas y las dudas.

Antes del cristianismo en Roma la sentencia “que la tierra te sea leve” era usada como epitafio. Era una forma de decir “espero que el peso de la tierra que va a cubrir tu cuerpo sea ligero y no sientas angustia.”
¿No sería un buen deseo también para los vivos, pisar tierra sin peso que cause angustia? ¿Qué aspecto tendría el suelo de ese paisaje que no oprime?
Quiero pensar que ese lugar que idealizamos no se construye a partir de grandes vistas ni de lugares icónicos que recordamos, sino a partir de pequeños rincones y detalles que muchas veces podemos tener cerca, pero que rara vez observamos con detalle. Son paisajes íntimos que parece que puedes sostener en las manos.

When photographing carefully a tree, a mountain or a face we are saving fragments which will form our memory’s landscape. We take note of our thoughts, concerns and leave a record of certainties and doubts.
In Rome before Christianism the inscription "May the earth rest lightly on you" was used as an epitaph, as if to say “I hope that the earth that will cover your body feels light and you don’t feel anguish.”
Wouldn’t it also be a nice wish for the living, to step in weightless ground that causes no pain? How would this soil, this landscape look?
I’d like to think we don’t build this idealised landscape from grand vistas or iconic sites in our memory, but from small corners and details which can be near home, despite we don’t usually pay them attention. They are intimate landscapes that look like you can hold them in your hands.