11 Noviembre 2020

La familia de Rodolfo Pico vende parte de su legado para rendirle homenaje.

Las instituciones que tanto elogiaron al pintor a su muerte en 2017 se han desentendido de la edición y del tributo, que también será expositivo

Paché Merayo
EL COMERCIO

En 2017, cuando la muerte de Rodolfo Pico convirtió en triste el final del invierno, todos querían sumarse al homenaje póstumo. Entonces era de «justicia» afianzar su memoria y ahondar en el conocimiento de su obra. Sin embargo, han transcurrido ya tres años y medio de aquellas promesas institucionales, lo que hace más que notable que se las llevó el viento. Por eso la familia del pintor, su hermana Trinidad Pico y su cuñado, José Ramón Zapico, convencidos de la importancia de sacar adelante un proyecto que dignifique su recuerdo, pusieron a la venta parte del legado «para poder costear el necesario tributo», que tendrá forma de libro y también de exposición antológica. Ambos serán una realidad a finales de febrero de 2021, «si la actual situación nos lo permite», añade Zapico, que junto a su mujer, Trinidad, lleva peleando y trabajando en esta aventura «esencial» prácticamente desde que Pico falleció.

Los dos, totalmente abrumados por la falta de reacción institucional, incluso por el desinterés de algunas fundaciones privadas de las que esperaban apoyo, se pusieron manos a la obra, contando siempre, «desde el inicio, con el empuje de Pelayo Ortega, que ha estado ayudando e impulsándonos en todo el proceso». Y después de meses y meses de trabajo, de compilar obra, de buscar «en todas partes» a coleccionistas para fotografiar sus piezas, ya están cerca de ver culminado su trabajo. Cerca por tanto de ver en sus manos una edición, costeada al cien por cien por ellos, que llevará por título 'Rodolfo Pico, el gato pardo. La pintura, la poesía, la geometría sonriente y la amistad inolvidable'.

«Con la venta de algunos cuadros hemos podido hacer frente a la publicación, pero no sin poner nuestros propios recursos para sacarla adelante», apunta el cuñado del pintor del que no solo se contará su mirada plástica. También como invita a pensar el subtítulo del libro, en sus páginas se mostrarán sus otras facetas vitales, como la escritura de versos o la composición escultórica, que nunca mostró en vida.

Visualmente el volumen tendrá un enorme atractivo. Diseñado por el asturiano Manuel Fernández, ofrecerá algo más de 300 imágenes de obras. Aquellas que quedaron en su estudio, pero también las que ocupan lugar en importantes colecciones públicas, como la del Museo de Bellas Artes de Asturias y el Evaristo Valle, y fondos privados. Multitud de ellos tuvieron que rastrear Trinidad Pico y José Ramón Zapico para poner cada pintura ante la cámara de Kike Llamas, experto en la reproducción de obras de arte y encargado de componerlas para el libro.

Pero los nombres de Manuel Fernández y Kike Llamas no son los únicos que dan peso a 'Rodolfo Pico, el gato pardo'. Sus textos estarán firmados por el ex director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet; el desaparecido crítico de arte Rubén Suárez, que firmó su aportación poco antes de morir, y, entre otros, el escritor y periodista Evaristo Arce, que llevó las riendas durante años de la colección Masaveu, y fue gran amigo del pintor.

De momento, aunque no hay una fecha exacta para que el libro sea una realidad entre tapas, sus responsables creen que podría estar justo cuando se cumplan cuatro años de su muerte. Las actuales circunstancias no permiten dar por sentado ningún calendario, pero se lleva tiempo trabajando con la posibilidad de que tanto el volumen como la exposición, que se desplegará entre las paredes de Cornión, sean presentados en el segundo mes del próximo 2021, probablemente a finales. El galerista Amador Fernández está implicado en el homenaje desde hace meses, pero no puede obviar el hecho de que su galería, como todas las de Asturias, está cerrada y eso le está obligando a retrasar sus compromisos programados, por lo que, aunque quisiera, tampoco puede adelantar fecha alguna para que Rodolfo Pico tenga, por fin, el merecido homenaje que todos prometieron.