21 Marzo 2021

Rubén Suárez, retrato póstumo de Pico

El último libro del crítico de arte de LA NUEVA ESPAÑA fallecido el año pasado perfila con maestría la figura de un artista que hizo de la pintura una "geometría sonriente"

Pablo Antuña
La Nueva España

Lo que empezó como un libro de homenaje a la obra del pintor Rodolfo Pico (Trevías, 1953-Gijón, 2017) acabó como un sentido tributo por partida doble. Por un lado al artista y, por otra, también al crítico que fue dando cuenta de toda su trayectoria creativa en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA. En la Galería Cornión de Gijón, junto a la exposición que recoge unas 40 obras del creador, se presentó ayer el libro "Rodolfo Pico. El Gatobardo", escrito por Rubén Suárez, crítico de arte de este periódico fallecido el pasado año, poco antes de que el libro fuese editado por la propia familia el pintor. El volumen compila unos trescientos cuadros o piezas de Rodolfo Pico, fotografiados por Kike Llamas. Y cuenta con una semblanza firmada por Evaristo Arte y un prólogo del crítico Juan Manuel Bonet, exdirector del Instituto Cervantes y del Museo Reina Sofía.

"Es un proyecto ambicioso, en el que hemos logrado implicar a mucha gente que ha sido enormemente generosa con sus aportaciones y a la que estamos inmensamente agradecidos", explicó Trinidad Pico, hija del pintor, fallecido hace cuatro años. Tambíén tuvo palabras de recuerdo para Rubén Suárez, autor de un profundo estudio sobre la obra del creador de Trevías. "Creemos que se ha logrado una edición sumamente cuidada, muy singular, y que recoge el espíritu creador de Pico", añadió.

La hija del pintor fallecido mostró su satisfacción y orgullo por "haber logrado llevar a buen puerto este proyecto editorial, con esta exhaustiva, detallada y fiel monografía, donde se analiza la vida y la obra pictórica de nuestro genial Rodolfo Pico". En el libro, que se subtitula "La pintura, la poesía, la geometría sonriente y la amistad de un artista inolvidable", Rubén Suárez traza la biografía de Rodolfo Pico. "Entiende muy bien al artista y al personaje, demuestra un amor extraordinario por el detalle exacto", comentó Juan Manuel Bonet. "Sus obras cuentan con una carga de memoria de sus paisajes natales, lectura y admiraciones", subrayó.

El experto en arte detalló algunos de los momentos interesantes de la vida de Rodolfo Pico recogidos por Rubén Suárez que le apasionaron: "Nos descubre su interés por la ciencia-ficción, su participación en un grupo de rock celta en bable o su acercamiento a la poesía visual". Bonet también hizo hincapié en la forma en que el autor del libro trata, "con una cierta sorna cariñosa", la vida de Pico. Y también incidió en la forma de transmitir la consolidación del pintor. "El retrato que hace Rubén Suárez de Rodolfo Pico es el de un niño mayor y provinciano feliz", comentó.

Evaristo Arce vivió un día muy especial en el que la emoción le venció por momentos al recordar la figura de su amigo Rubén Suárez, del que destacó la importancia que suponía para él este trabajo. "No era muy proclive a los entusiasmos, tampoco a los fanatismos. Sin embargo, el encargo de este libro le había ilusionado especialmente y lo asumió como un compromiso moral", reflexionó.

Arce apuntó además la ilusión con la que vivieron la gestación del libro "Rodolfo Pico. El Gatobardo" y cómo Rubén Suárez fue fiel a su estilo. "Siempre decía lo que pensaba, siempre pensaba lo que decía y siempre escribía lo que pensaba", detalló, para indicar a renglón seguido también que "en toda su vida fue coherente con su pensamiento y fiel con sus sentimientos. Así es como prestigió su nombre y forjó su reputación, al margen de capillas y conciliábulos y de insidias resentidas o interesadas".