21 Julio 2021

Cornión celebra los cuarenta con treinta artistas

La galería gijonesa coteja el pasado y el presente de sus creadores en una exposición que hace balance de cuatro décadas de arte

M. F. ANTUÑA
El Comercio

Treinta artistas para celebrar los cuarenta años. La galería gijonesa Cornión sopla velas y lo hace cotejando cómo ha cambiando la forma de crear de sus artistas con el paso del tiempo, quiénes eran y quiénes son. Mañana se inaugura en los dos espacios de la calle de la Merced 'De ayer y hoy. 40 años de Cornión', que estará abierta a todas miradas hasta el 16 de septiembre.

«Pedí a cada artista una obra de ahora y de las primera exposiciones que hicieron con nosotros, de forma que te encuentras un Pelayo Ortega de 2021 y otro de 1984, va un poco por ahí la idea», anota Amador Fernández, que asegura que tiene su aquel mirar la obra de los 30 artistas participantes con esa doble perspectiva. Hay pintura, fotografía y escultura, se plantea una mirada amplia en la que, obviamente, no están todos los que son o han sido. No hay por ejemplo obra de Piñole, de Orlando Pelayo o de Antonio Suárez, personajes todos ellos unidos a la peripecia de Cornión. Pero sí están ocho escultores destacadísimos, como Ernesto Knörr, Tadanori Yamaguchi, Pablo Maojo, Joaquín Rubio Camín, Manolo Valdés, Amancio, Fresno y Legazpi. En materia pictórica, el listado es mucho más largo e incluye nombres como los de José Arias, Luis Fega, Edgar Plans, Josefina Junco, Javier Victorero, Vicente Pastor, El Roto, Miguel Galano, Ramón Prendes, Rodolfo Pico, Marcos Tamargo o Covadonga Valdés Moré, entre otros. En la nómina de fotógrafos, Nicolás Cancio y Marcos Morilla.

Cuarenta años dan para mucho. Y sobre todo le han dado a Amador Fernández para muchas alegrías y para vivir por y para lo que realmente ama. «Es verdad que cuarenta años son muchos para tener una galería o una tienda de zapatos, son muchas vicisitudes», resume el galerista, que tiene claro dónde está el quid de la cuestión: «La clave está en que, durante muchos años, esto se sostuvo de una librería que me daba todos los días los garbanzos y que me permitía hacer con la galería cosas que me apetecía, luego entre las suma de las dos fuimos llevando un sueldo a casa, y muy a gusto, porque al final estás trabajando en algo que te gusta y no importa tanto la cantidad como la calidad de vida».

Son 40 años de arte, de experiencias y de mucho más que eso: «La mayoría de los artistas son amigos, son gente cercana. Y durante años he tenido oportunidad de tener relación con personas muy interesantes, como Camín, Antonio Suárez...», resume Amador Fernández, que recuerda su relación con Piñole y con otros muchos creadores: «Es un gusto haber tenido contacto con ellos». El viaje continúa.