29 Octubre 2021

El misterio de la existencia para mí es un motor

El artista expone en Cornión 'La pintura gestual' con cuadros creados entre su estudio en Madrid y su casa en Piantón

Luis Fega (Piantón, Vegadeo 1952) ha regresado a Cornión, su galería de referencia en Asturias, para exponer una treintena de cuadros bajo el explícito título `La pintura gestual'. En ella, tal como argumenta en el lúcido texto que abre el catálogo, reivindica el arte como lenguaje autosuficiente y la apuesta por la abstracción que ha marcado desde siempre su obra en una época donde las propias vanguardias plásticas parecen haber renunciado a la autonomía de su expresión para hibridarse con otros lenguajes, sometiéndose al significado de un relato o de lo conceptual. «Es importante dar cabida a lo, inesperado, a lo no sabido (...) El arte no se nutre de certezas ni debe ser el regazo acogedor de lo inteligible, esa no es su función, al contrario; su razón de ser consiste en adentrarse en te¬rritorios desconocidos(...)», plantea el creador vegadense en su presentación de la muestra.

De viva voz, desde la casa familiar de Piantón donde reside y ha acondicionado un estudio para trabajar hace año y medio, Fega retoma sus reflexiones para subrayar que en la percepción de la creación estética, tal como él la concibe: «No se trata de entender sino de sentir. Cada lenguaje se expresa con sus propios medios y la pintura tiene los suficientes para manifestar las emociones, el carácter del artista, quizás sea anterior a la palabra. Es probable que en las cuevas primitivas los seres humanos empezasen a transmitir ideas mediante la plasmación de grafismos». En ese sentido considera que «la abstracción es una manifestación poderosa. Pensemos en la música, pocas cosas tienen una capacidad emotiva como ella y no cuenta nada, es innecesario explicar una obra musical. Creo que hay que dejar a las obras que hablen por sí mismas. Cuando un lenguaje se trasvasa a otro deja de ser lo que era, la palabra azul no es el color azul», razona.

Frente al arte convertido en espectáculo y el ruido que a menudo lo envuelve, Fega defiende que «la pintura es silenciosa, no habla, requiere meditación. El artista que pinta cuadros está nadando a contracorriente, pero eso no es malo: a favor de la corriente van los rebaños». Cree además que «vivimos en un mundo maravilloso, inexplicable, mágico y el misterio de la existencia para mí es un motor».

Su forma de crear bebe de la escritura automática de los surrealistas y del rechazo a la idea de contenido de los expresionistas abstractos americanos. En su estudio madrileño o en el más reducido de Piantón desvela que «no trabajo en una silla frente a un caballete con movimientos de muñeca, utilizo el brazo y el antebrazo, incluso el cuerpo, la tela en el suelo y pinto en horizontal, el trazo no admite corrección y si no sale hay que volver a empezar. Me interesa esa explosión gestual, se expresan los sentimientos de una forma más pura, es dejar que piense la mano, sin el freno de la mente, que fluya el interior y plasmarlo en el lienzo. Rituales no tengo, solo estar tranquilo, desconectado, con la cabeza en lo que hago y rodeado de cuadros. Así me siento a gusto», confiesa.

P.A. Marín Estrada
El Comercio