18 Noviembre 2022

Taza y media

Con el cierre de Cornión a final de año se apagará uno de los rincones más luminosos de Gijón, no por vatios sino por originalidad. Pequeño templo de la creación contemporánea, la distribución de los espacios de la galería que también fue librería es en sí misma una obra de arte que invita a la contemplación del visitante. Fue ese ambiente evasivo uno de los secretos de su éxito. Pero, sobre todo, el empeño de Amador Fernández e Isabel de la Rosa por dar a conocer las ideas del momento, especialmente, las de origen asturiano. Por las paredes de la sala pasaron grandes y medianos casi sin solución de continuidad durante muchos años. Miguel Galano será el último en colgar sus facturas. Después, llegará la oscuridad y el silencio de los recuerdos.

Eloy Méndez
La Nueva España